Publicado el Viernes, 3 de Julio del 2009 por
Isabel Mallén
El centenario de Onetti, que nació el 1 de julio de hace un siglo en Montevideo, Uruguay, da la oportunidad de que se conozcan más facetas de este autor calificado como “el gran maestro secreto de la literatura latinoamericana” y también el «primer novelista moderno en lengua castellana», según la definición de Mario Vargas Llosa, que recientemente le dedicó el imprescindible ensayo El viaje a la ficción.
Hablar de Juan Carlos Onetti es recordarlo como abandonado en una cama, una década dicen que estuvo, y los cinco o seis últimos años de su vida vuelto hacia la pared, ignorando la luz de la calle y las plantas que dispuso Dolly, su mujer, en el balcón de su casa.
No obstante, los numerosos artículos que con ocasión del centenario se publican hablan también de que este ser más bien huraño, que se escabullía del mundo y de sus ruidos, era un tipo divertido. Le gustaba jugar con los niños y con los perros, se retrataba disparando revólveres de juguetes, se reía de los otros pero ante todo de sí mismo, y hacía chistes y bromas siempre que le daba la gana.
Onetti vino a España, exiliado, en 1975, con su mujer, a quien todo el mundo llama Dolly y que afirma de su marido: “era un humorista, su sarcasmo partía de sí mismo y se proyectaba en los demás y en sus libros, pero sobre todo en sus artículos, perseguía aquella tristeza repentinamente perfecta, pero se reservaba el humor para los suyos“. Habla así de él en esta celeración: “Juan no está sólo en mi recuerdo, sino en cada instante de mi vida, como una fuerza que ejerce sobre mí su influencia, con plena complicidad. Tengo la suerte de recibir sus mensajes cuando vuelvo a leer con mayor conocimiento sus textos y encuentro alguna sorpresiva anotación en los márgenes. Y también al oír los sinceros elogios de sus lectores, el Club de los Fanáticos, como yo misma los he apodado“.
Y una se pregunta cómo llevaría esta mujer ese enclaustramiento de su marido porque, sin duda, debería ser una “convivencia compleja”. Elena Hevia habla sobre esto en el Periódico.com:
Dorothea (Dolly) Muhr, 84 años plenos de energía, violinista de profesión, cuarta esposa del escritor, con la que compartió casi medio siglo de convivencia, está en Madrid para evocarle.
No quiere hablar de las confesiones que le hizo a Vargas Llosa acerca de la dificultad de vivir con un hombre tan bohemio y mujeriego, ella que pasó todas sus novelas a máquina y le cuidó con mimo maternal cuando el escritor en los últimos años de su vida apenas salía de la cama sin habérsele declarado una enfermedad concreta. «No hubo sacrificios pues yo fui siempre feliz a su lado y, por ejemplo, sus aventuras con otras mujeres siempre me las contaba», dijo. Pero sí admite algún que otro momento de desamparo:
«Para él la vida era la literatura, si no leía, escribía. En esos momentos en los que nadie podía importunarle yo me sentía como un maldito fantasma porque yo soy real, pero para él lo más importante era el mundo que creaba en sus libros».
José Donoso en el prólogo de “El Astillero”, quizás el libro por el que jóvenes de otra generación más puedan conocer a Onetti, justifica el porqué no fue premiado en un principio:
“Es muy probable que los premios literarios hayan sido creados por algún demiurgo sarcástico para subrayar la carcajada con que el tiempo se venga de las certidumbres. Quizás las novelas no sean buenas o malas porque se inscriban o dejen de inscribirse en una tradición, ni sean grandes porque culminen en algo. La calidad es siempre solitaria, no relativa. De aquí la falacia de los premios.
El Astillero es una novela inmensa no porque pertenezca al verdadero o falso boom, no porque acerque y aclare una realidad latinoamericana, no porque sea una metáfora para la sórdida incertidumbre del ser humano. Creo que El Astillero es grande porque su mundo abierto pero sofocante nos convence de la existencia de su tiempo y sus fluctuaciones, porque la forma magistralmente ensamblada de los distintos planos ilumina fondos y más fondos dentro de la novela misma, que surge, finalmente, como causa y efecto, como principio y fin de sí misma y nos alumbra la inteligencia y nos aguza la emoción al no darnos soluciones, sino proponernos una encadenación de preguntas“.
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Publicado el Martes, 30 de Junio del 2009 por
MyR

Mediante un acuerdo entre Bubok, Teléfonica y Juan José Millás, ahora podrás recibir en tu móvil cada viernes uno de los microrrelatos del autor. La distribución de estos microrrelatos se hará a través de Movistar emoción y para recibirlos hay que enviar un mensaje a ALTA MILLAS al 404.
Esta acción es pionera en España ya que ninguna otra empresa ha sumisnistrado contenidos culturales a través del móvil. En países como Japón ya se lanzan incluso micro novelas para dispositivos móviles, algo totalmente pionero en nuestro país que ahora, de la mano de la editorial online Bubok, ya es posible.
El coste del servicio es de 0,50€ por cada mensaje (IVA no incluido) y, como promoción de lanzamiento, las nuevas suscripciones disfrutarán de los 4 primeros mensajes de forma totalmente gratuita, una oportunidad de oro para disponer de lectura en tu dispositivo móvil a unos precios increíbles.
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Publicado el Jueves, 25 de Junio del 2009 por
Olga Pastor

GAUEKO (NOCTURNO)
Autora: Genma Sánchez Mugarra
SINOPSIS
Adriana es una compositora y directora de orquesta bilbaína que quiere componer la obra perfecta. Cuando la cree realizada la dirige ella misma en la ciudad de Ámsterdam.
La acogida es muy desigual. Adriana se siente desconsolada y se encierra en su casa sin querer ver a nadie.
Sólo pasea, ni siquiera quiere escuchar la música de otros compositores, le produce un dolor indescriptible.
Todo cambiará cuando, en uno de sus solitarios paseos, conoce a un curioso personaje: Gaueko
Presentación hoy 25 junio en el Hotel Ercilla de Bilbao a las 19:30 horas
Ya a la venta a través de Bubok: http://www.bubok.com/libros/11155/Gaueko
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Publicado el Miércoles, 24 de Junio del 2009 por
Isabel Mallén

Como no he leído nada del galardonado, después de informarme y por poner una reseña cortita y diferente, he elegido la de Elvira Huelves.
La pueden leer aquí:
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Publicado el Martes, 23 de Junio del 2009 por
Raquel Moreno
Sé que no estamos aquí para mostrar nuestro trabajo, sino para hablar del trabajo de otros. Sé que quedaría feo hablar del libro que ha escrito una misma. No lo haré, pero sí quiero invitaros a su presentación, y sólo a través de una entrada en el blog se me ha ocurrido hacerlo. Puede ser una buena forma de conocernos.
Si estáis interesado/as en los detalles, podéis ir a www.trayectoscortos.wordpress.com
No os entretengo más.
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Publicado el Miércoles, 17 de Junio del 2009 por
Reyes Caceres
En el inmenso y controvertido bosque de las novelas históricas alguna vez encontramos agradables sorpresas. Este es el caso de “Porcia, la esposa de Bruto”, acertado libro de la historiadora alemana Adelheid Van Beuningen. La protagonista, mujer culta, de filosofía estoica como su padre Catón, está casada con Marco Bruto. Consigue salvar todas las dificultades hasta convertirse en la confidente de su marido y, por lo tanto, complice del asesinato de Julio Cesar.
Narrada con rigor histórico , la novela ofrece una inteligente ambientación de la época, sin abusar del costumbrismo. Los hechos se relatan en primera persona a través de la voz de la protagonista logrando crear un climax de tensión que se mantiene hasta el final. Van Beununge presenta a Porcia como un personaje lleno de registros.
La trama politica da lugar a dialogos interesantes y reflexiones vitales y filosoficas. Todo dibujado con un estilo directo y lleno de viveza.
Porcia, la esposa de Bruto
Adelheid Van Beuningen
Ediciones B
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Publicado el Miércoles, 17 de Junio del 2009 por
Diana P. Morales
La contraportada avisa de que esta novela ha sido finalista del premio Hugo (uno de los más prestigiosos de la ciencia-ficción) y de que se trata de una space-opera, o sea, traducido al cristiano: una novela de aventuras ambientada en el espacio, donde los protagonistas van a conocer mundos desconocidos, enfrentarse a los malos y, por supuesto, van a ganar. Algo así como una peli del oeste, pero con naves espaciales.
Al parecer, el libro trata de “Fassin Taak, que viaja hasta un gigante gaseoso en la periferia de la galaxia, en busca de un secreto que ha permanecido oculto durante quinientos millones de años”. Lamento decir que no llegué a ver ese planeta gaseoso, ni la “civilización decadente” que se encuentra allí Fassin, ni mucho menos el misterioso secreto. Le concedí el beneplácito de casi cien páginas, pero nada, no había manera. Me aburría como una ostra. La historia no acababa de arrancar y los personajes eran tan insulsos que, francamente, se podían haber muerto todos en la explosión de una supernova y me habría dado igual.
Mira que soy fan de la ciencia-ficción, pero es que cuánto más leía, más ganas me entraban de dejar este libro y de releerme “Mundo anillo” de Larry Niven. Eso sí que es una gran space opera y un libro divertido, entretenido, interesante, un libro que da gusto releer, que dignifica el género. Un clasicazo. Está en esta misma editorial, por cierto.
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Publicado el Martes, 16 de Junio del 2009 por
Isabel Mallén
El 16 de junio de 1924, James Joyce, entonces en París, escribió: “¿Quién se acordará de esta fecha?”.
Entre los numerosos festivales y celebraciones que todos los años tienen lugar en Dublín, el Bloomsday es uno de los más originales. Mezcla entre literatura y recreación histórica, rememora al personaje principal de la conocida novela Ulises de James Joyce: Leopold Bloom.
Desde 1954, todos los 16 de junio son Bloomsday. Una fecha que no está escogida al azar: es el día en el que transcurre la acción del Ulises.
¿En qué consiste exactamente la celebración?… Pues se trata de un curioso evento en el que los participantes intentan comer y cenar lo mismo que los protagonistas de la obra, o realizar actos que tengan su paralelismo en la novela. El Bloomsday suele incluir además lecturas del Ulises y otras actividades literarias varias. Es además, ¿por qué no?, una buena oportunidad para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de Dublín.
A pesar de que Dublín, la ciudad natal de Joyce, es un personaje más en la obra, éste la abandonó definitivamente en 1904.
Durante la acción de Ulises, desde las ocho de la mañana hasta la madrugada siguiente vagan por la ciudad dos personajes ociosos, que desde el atardecer se conocen y reúnen sus itinerarios.
Uno es un agente de publicidad, el señor Leopold Bloom -caricatura del autor de la misma edad-, judío, casado con una cantante semiprofesional, de poca fidelidad conyugal; el otro es un joven literato, Stephen Dedalus -caricatura del propio Joyce joven-.
Lo más notable es que los dieciocho capítulos del libro están escritos en muy diversos estilos, generalmente a estilo por capítulo. Pero sobre todo, el recurso mas típico es aquí la “palabra interior“, la transcripción de lo que Bloom o Dedalus van hablando consigo mismos, de un modo -como nos pasa a todos- un tanto incoherente, porque algo que ven les hace pensar en otra cosa y una palabra recuerda otra.
Stephen caminando por la playa:
…y por la orilla en declive abajo, blandamente, sus pies aplastados en la arena sedimentada. Como yo, como Algy, bajando hacia nuestra poderosa madre. La número uno balanceaba pesadamente su bolsa de comadrona, la sombrilla de la otra pinchada en la playa. Desde el barrio de las Liberties, en su día libre… ¿Qué tiene en la bolsa? Un feto malogrado con el cordón umbilical a rastras, sofocado en huata rojiza. Los cordones de todos se eslabonan hacia atrás, cable de trenzados hilos de toda carne. Por eso es por lo que los monjes místicos. ¿Queréis ser como dioses? Contemplaos el ombligo. Aló. Aquí Kinch. Póngame con Villa Eden. Aleph, alfa: cero, cero, uno.
Otros autores habían probado esta forma de poner al descubierto la mente humana, pero Joyce lo hace de un modo tan descarado que asustó a mucha gente -en los países de lengua inglesa se prohibió este libro. Y es que el destape de la corriente verbal interior de su personajes, con sus tonterías e indecencias mentales, resultaba demasiado cínico para la tradicional hipocresía puritana. Pronto se convirtió Joyce en un mito que fascinó a las minorías de la vanguardia literaria mundial.
El 21 de septiembre de 1920, James Joyce escribía a su amigo Carlo Linati, enviándole un esquema inerpretativo para su aún no terminado Ulises. En la carta que lo acompañaba decía entre otras cosas:
“Si lo revelara todo inmediatamente, perderia mi inmortalidad. He metido tantos enigmas y rompezabezas que tendrá atareados a los profesores durante siglos discutiendo sobre lo que quise decir, y ese es el único modo de asegurarse la inmortalidad”.

El final del libro es el largo monólogo de la señora Bloom medio dormida:
“Sí porque él nunca había hecho tal cosa como pedir el desayuno en la cama con un par de huevos desde el Hotel City cuando solía hacer que estaba malo en voz de enfermo como un rey para hacerse el interesante con esa vieja bruja de la señora Riordan que él se imaginaba la tenía en el bote y no nos dejó ni un ochavo todo en misas para ella sola y su alma grandísima tacaña como no se ha visto otra…”
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Publicado el Domingo, 14 de Junio del 2009 por
Jesus Dominguez
Suso Guevara tiene una extraña costumbre; bueno, en realidad tiene muchas, pero hay una que llama mi atención extraordinariamente: siempre roba los libros. No sé cómo lo hace, pero sí puedo decir que sólo desarrolla su bandolerismo en los grandes hipermercados. No es que tenga el mal de la cleptomanía, es que le molesta de manera quasi obsesiva que en estos “burdeles inmorales” se vendan libros junto a legumbres, bragas o fungibles informáticos. Así que él mismo se erige como la reencarnación de El Tempranillo y asalta sin piedad estos centros, llevándose consigo alguna novela de última generación o una antología reeditada de uno de sus muertos (como él llama a los poetas clásicos).
Suso marcha entonces con el tesoro oculto entre sus ropas y después de leer el ejemplar, si es de su agrado y el autor sigue vivo, se encarga de enviarle una prima pecuniaria a su dirección personal. Nada de editores ni agentes. Una recompensa exclusiva para el autor.
Cuando busca algo especial no duda en acudir a una librería de verdad, una de esas pequeñas en las que es imposible perderse y en la que el dependiente es un lector incesante, que conoce todos los géneros, un auténtico vademécum de literatura. Y lo paga con gusto. Ofrece el dinero y da las gracias, sabedor de que el valor de lo que lleva entre las manos es infinitamente mayor que aquel metal frío que da a cambio.
Olvidaba decir que Suso no abandona el lugar del crimen dejando a esos mercaderes sin escrúpulos de los hipermercados con las manos vacías. Le gusta dejar su marca, como esos asesinos en serie de las novelas policíacas americanas: Cuando él sale de estos centros, siempre pasa por caja. Pagando un rollo de papel higiénico… del más barato.
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Publicado el Viernes, 5 de Junio del 2009 por
Isabel Mallén
Este libro lo busqué durante años cuando leí acerca de él en la columna del suplemento dominical de El País. Rosa Montero decía que era un libro delicioso y me hubiera gustado regalárselo a mi madre, fiel admiradora de Ágata Christie.
Llegó a mis manos, gracias a una amiga, hace unos meses y quiero recomendarlo como lectura estival porque cumple el requisito de entretener, como dice su misma autora.
Ven y dime cómo vives es el testimonio escrito de varias temporadas de excavación arqueológica en Siria e Irak, acompañando a su segundo marido, Max Mallowan. Resulta curioso ver cómo la gran detective se desenvuelve en estos menesteres, escribiendo en otro registro donde muestra su humor y su talante.
Hay que decir, no obstante, que no es un libro de memorias al uso. De él dice ella misma: Este libro es una respuesta. La respuesta a una pregunta que me hacen con harta frecuencia. “O sea que tú haces excavaciones en Siria, ¿no? Háblame de eso. ¿Cómo vives? ¿En una tienda?” Es la misma pregunta que la Arqueología le plantea al Pasado: Ven y dime cómo vivías.
Pero es mucho más; con un sentido práctico y objetivo, nos cuenta cómo son las personas de los sitios por donde pasan y excavan. Organiza, clasifica, distribuye, pasa por incomodidades y acepta los inconvenientes resaltando siempre el carácter de su marido y el arte para llevar a cabo dicha tarea. Menciona de pasada sus esfuerzos por revelar fotos sin cuarto oscuro y etiquetar los hallazgos.
Todo ello lo muestra con actos cotidianos. Disfrutamos con ella y nos sorprendemos de todo lo que acontece; paseamos por esos países y apreciamos con ella a sus gentes. Se nota en todo su capacidad de observación, su fino humor y, aunque se mantiene al margen y reitera su desconocimiento de la Arqueología, disfruta de esta labor y aprovecha su experiencia aplicándolas a su propia obra.
En el Epílogo rememora todo: Adoro ese generoso y fértil país y a sus gentes sencillas, que saben reír y gozar de la vida que son ociosas y alegres, que tienen dignidad, educación y un gran sentido del humor, y para quienes la muerte no es terrible.
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