En la relación entre cine y literatura –o entre televisión y literatura- siempre ha habido una verdad incuestionable: “el libro está mucho mejor que la película”. Y si bien en el pasado ha habido sus excepciones (Howard Hawks apostó con Hemingway que podría crear una obra maestra del cine a partir de la peor de sus novelas, y así lo hizo, con “Tener y no tener”), la regla, hasta hace bien poco, se mantenía vigente.
Sin embargo, sin duda algo está pasando en televisión: las series han copado el lugar de honor, antes sólo reservado a las películas, y ahora son ellas las que contratan a las grandes estrellas, las que presumen de directores y las que están transformando libros en obras maestras. Ya me dí cuenta con “Dexter”: la serie es mucho mucho mejor que los libros (“El oscuro pasajero” y “Querido Dexter”, ambos de Jeff Lindsay). Ocurre lo ...




