Con frecuencia los premios literarios resultan un fiasco y suelen ser mejores los finalistas, regla que se rompe en el caso del Premio Nacional de Narrativa 2009, cuyo ganador es Kirmen Uribe con “Bilbao-New York-Bilbao”, su primera novela. Es una apuesta por una literatura arriesgada, novedosa, que mezcla los géneros con soltura. El vuelo entre Bilbao y New York es el pretexto para armar una historia que evoca recuerdos de tres generaciones de una familia vasca que trabaja en el sector pesquero. Al margen del relato de la saga, el autor engarza asuntos tan dispares como el arte, el terrorismo, el oficio de escritor o el franquismo. Estamos ante un puro ejercicio literario que emigra de los railes convencionales para mostrar un mosaico donde caben los poemas, las cartas, los anuncios o los mails configurando otro modo de narrar. La voz en primera persona es muy habil para engarzar los ...