“Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones” (De Chateaubriand, escritor francés 1.768-1.848)
Me llama poderosamente la atención un artículo que aparece en un diario local, en el apartado Cultura y Espectáculo; sólo por el titular la curiosidad me insta a leerlo: “Payasos rusos en el Lope de Vega”. Por unos momentos, la niña que llevo dentro se despierta de su letargo, salta de alegría y me anima a ir. ¡No logro imaginarme tanta algarabía por un espectáculo! Sin pensarlo dos veces adquiero el ticket vía Internet.
Es la hora. Desde que entro al patio de butacas observo que “algo” flota en el ambiente. Mis sentidos se agudizan y me entrego a ese mundo onírico y de ilusión. Me sorprende el ruido de una antigua locomotora que resuena en la sala, imagino que estoy en una estación, gente de todas las edades ocupan el andén. Está a punto de partir ...