Las dedicatorias de los libros son algo fundamental que muchas personas no leen. A veces son una declaración de intenciones y otras, simple agradecimiento. El momento en el que un escritor decide a quién va a dedicar esa obra es un momento clave e íntimo, pero a la vez, un reconocimiento público que perdurará hasta el fin de los tiempos.
Desde ese momento, todos los lectores conocerán un pequeño secreto: un amor, una amistad, un favor concedido… y esto quedará escrito para siempre en el libro. Hay dedicatorias sencillas, que sólo nos revelan un nombre y otras que son tan hermosas que merece la pena leerlas con pausa antes de iniciar la lectura.
Una de las más bellas es la que escribió el autor de El Principito, Antoine de Saint Exupery, al comienzo de este maravilloso libro. Sin duda, una de las mejores dedicatorias que una persona puede recibir.
A León Werth
Pido perdón a ...