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	<title>Literatúrate &#187; Julian F. Snopes</title>
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		<title>The Big Sleep</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jul 2008 09:33:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestros libros recomendados]]></category>

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		<description><![CDATA[     Philip Marlowe (&#8220;Felipe Marlou&#8221; escuché una vez en algún doblaje cinematográfico infame), saca su botella de whisky y se la &#8220;echa al coleto&#8221; (bueno, sólo la mitad, que está de servicio). Tiene un difícil caso entre manos (chantaje, pornografía -por aquí ha empezado la cosa-) y necesita la ayuda del líquido elemento para aclarar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>     Philip Marlowe (&#8220;Felipe Marlou&#8221; escuché una vez en algún doblaje cinematográfico infame), saca su botella de whisky y se la &#8220;echa al coleto&#8221; (bueno, sólo la mitad, que está de servicio). Tiene un difícil caso entre manos (chantaje, pornografía -por aquí ha empezado la cosa-) y necesita la ayuda del líquido elemento para aclarar sus ideas.<img border="2" vspace="3" align="right" width="150" src="http://www.randomhouse.com/vintage/blacklizard/art/chandler.jpg" hspace="3" height="150" /></p>
<p>     Solitario, duro y honrado -&#8221;<em>dolorosamente honrado</em>&#8220;-, este detective de Los Ángeles protagoniza la primera novela que salió de la pluma de <a href="http://www.booksfactory.com/writers/chandler_es.htm"><strong>Raymond Chandler</strong></a>, otro de los maestros del género negro, digno continuador de  Dashiell Hammet, al que me referí en mi anterior reseña.</p>
<p>      <strong><em>The Big Sleep</em></strong> (o <em>El Sueño Eterno</em>, como se tituló en España) sitúa a este perspicaz &#8220;sabueso&#8221; en la cara más sórdida de la ciudad californiana, rodeado de millonarios excéntricos, mafiosos sin escrúpulos, policías no demasiado honestos -&#8221;<em>todo lo honesto que cabe esperar de un hombre que vive en un mundo donde eso ya no se lleva</em>&#8220;-, chantajistas de poca monta, fríos asesinos a sueldo y demás &#8220;fauna&#8221; curiosa y variopinta. Frente a ellos, Marlowe -&#8221;<em>grande, rápido, duro y lleno de espinas</em>&#8220;- trata de desarrollar su trabajo lo mejor que puede, jugándose la cabeza &#8220;<em>por veinticinco dólares al día, más gastos</em>&#8220;.</p>
<p>     Frente al estilo seco, directo y contundente de Hammett (sus relatos podrían compararse a un puñetazo en el estómago que te deja sin aire), Chandler opone, quizá fruto de la educación clásica que recibió durante su estancia en Inglaterra, una escritura más &#8220;literaria&#8221; -y perdonen la redundancia-, un mayor cuidado y detenimiento en la descripción -de escenarios, de personajes-, y una búsqueda de la belleza formal, de la belleza a través del lenguaje, que es menos evidente en su antecesor.</p>
<p>     Veamos algunos ejemplos de buena literatura:</p>
<p>     &#8221; <em>Me obsequió con una de esas sonrisas que los labios han olvidado antes de que lleguen a los ojos</em>&#8220;.</p>
<p>     &#8221; <em>El techo, más que alto era remoto</em>&#8221;</p>
<p>     &#8221; <em>La boca se le abrió y el pitillo se le quedó colgando de la comisura como por arte de magia, como si le hubiera crecido allí </em>&#8221;</p>
<p>     Además, la crítica a las instituciones es también más explícita en Chandler. De sus dardos no se escapan ni la Prensa (&#8220;L<em>os tres relatos de lo sucedido estaban tan cerca de la verdad como cabe esperar de la prensa: tan cerca como de Marte a Saturno</em>&#8220;); ni la Policía (&#8220;<em>Dígaselo a sus muchachos la próxima vez que acaben a tiros con un ladronzuelo de poca monta que escapa por un callejón después de robar una rueda de repuesto</em>&#8220;); ni el Sistema Legal (crudísima la descripción que realiza Marlowe de la muerte de un preso en la cámara de gas, para terminar diciendo: &#8220;<em>Y eso es lo que en nuestro Estado llaman ahora muerte humanitaria</em>&#8220;).</p>
<p>     En lo que sí coinciden ambos maestros -por ejemplo- es en la consideración del género fémenino que tienen los protagonistas de sus novelas. &#8220;<em>Se puede tener resaca con cosas distintas del alcohol. Resaca de mujeres. Las mujeres me ponían enfermo</em>&#8220;. Marlowe dixit. Sin comentarios. </p>
<p>     ¡Ah!, otra cosa en la que coincidían estos dos magníficos novelistas: su afición por el whisky. (Ahora que están tan de moda los &#8221;cursos&#8221; y &#8220;escuelas de escritores&#8221;, se me figura asignatura imprescindible una que se podría titular algo así como: &#8220;Whisky, absenta, bourbon y otros estimulantes del genio literario&#8221;).</p>
<p>     No voy a ser yo quien termine esta reseña. Le dejo el sitio a Chandler que lo hace bastante mejor. Capítulo 25 de <strong><em>The Big Sleep</em></strong>, último párrafo:</p>
<p>     &#8220;<em>Pensé sobre aquel asunto casi todo el día. Nadie apareció por el despacho. Nadie me llamó por teléfono. Y siguió lloviendo</em>&#8220;.</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
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		<title>Negro -&#8221;negrísimo&#8221;- sobre blanco</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 23:08:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nuestros libros recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[     Puede decirse que Dashiell Hammett fue &#8220;cocinero antes que fraile&#8221;. Algunos años trabajando para la prestigiosa Agencia de Detectives Pinkerton le dieron el material y la experiencia necesarios para desarrollar una de las trayectorias literarias más personales y valiosas del siglo pasado. Evidentemente Hammett tenía otra cosa imprescindible para escribir bien: talento.      Considerado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>     Puede decirse que <strong>Dashiell Hammett</strong> fue &#8220;cocinero antes que fraile&#8221;. Algunos años trabajando para la prestigiosa Agencia de Detectives Pinkerton le dieron el material y la experiencia necesarios para desarrollar una de las trayectorias literarias más personales y valiosas del siglo pasado. Evidentemente Hammett tenía otra cosa imprescindible para escribir bien: talento.</p>
<p>    <img border="5" vspace="5" align="left" width="177" src="http://www.poemas-del-alma.com/blog/wp-content/uploads/2008/05/dashiell-hammet.jpg" hspace="5" height="243" /> Considerado uno de los pioneros de la &#8220;novela negra&#8221; ( o novela policiaca -o policial, como dicen allende los mares-), este autor norteamericano, nacido en Maryland, nos ofrece en sus páginas todos aquellos elementos que, a partir de entonces, van a menudear en cualquier relato que prentenda adscribirse a este género, muchas veces tachado, injustamente, de &#8220;género menor&#8221;: un paisaje urbano descarnado y hostil; unos personajes desalmados -todos, incluidos los defensores de la ley y el orden-; una violencia exacerbada y descrita sin ahorrarse ningún tipo de detalles; un estilo cortante -frases breves, descripciones &#8220;asépticas&#8221;, abundancia de diálogos-; y un vivísimo ritmo narrativo.</p>
<p>     <strong><em>Cosecha Roja</em></strong>, <strong><em>La Llave de Cristal</em></strong> o <strong><em>El Halcón Maltés</em></strong>, son algunas de las novelas que le dieron merecida fama. Cualquiera de ellas es altamente recomendable. Sin embargo, para aquellos que aún no hayan descubierto a Hammett, les sugiero la lectura de una compilación de relatos protagonizados por el personaje que da título al  libro: <strong><em>El Agente de la Continental</em></strong>.</p>
<p>     Este detective (cuyo nombre no se nos da a conocer en ningún momento), dista mucho de ser un héroe &#8220;al uso&#8221;. Gordo y no muy bien parecido, violento, cínico y misógino,  persigue una única meta: atrapar a los infractores de la ley y conseguir que los &#8220;enchironen&#8221; -y, en algún caso, que los ahorquen-. Y si las anteriores son las características que &#8220;adornan&#8221; al protagonista de estos relatos -que, no se olviden, trabaja siempre del lado de la ley-, imagínense ustedes la calaña de los que se deslizan por el escabroso mundo de la delincuencia.</p>
<p>     Reconozco que el argumento puede resultar, con frecuencia, enrevesado -a veces hasta el paroxismo casi- pero, no se preocupen, el argumento aquí es lo de menos. Lo de más, la descripción de ambientes y personajes, la &#8220;atmósfera&#8221; lograda  con una narración aparentemente simple -pero tan difícil de conseguir-.</p>
<p>     Sí señor, el mundo del &#8220;hampa&#8221; en estado puro y duro.  Robos, asesinatos, tráfico de alcohol -Hammet escribió casi toda su obra durante la vigencia de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_seca"><strong>&#8220;Ley Seca&#8221;</strong></a>-, tipos violentísimos (casi sádicos) -como el Menda, que da nombre a uno de los mejores relatos del libro-, otros más refinados -como &#8220;el chino&#8221; de &#8221; La casa de la calle Turk&#8221; o &#8220;el francés&#8221; compinche de &#8220;el menda&#8221;-, soplones deleznables -como Grout &#8220;el gordo&#8221; de &#8220;La muchacha de los ojos de plata&#8221;-, y, por supuesto, mujeres fatales, capaces de llevar a la perdición al más pintado con tal de satisfacer sus más fútiles caprichos &#8211; el Agente define a una de esas &#8220;muñecas&#8221; tal que así: <em>&#8220;Era tan bella como Lucifer. Y dos veces más peligrosa.&#8221; </em>En esta &#8220;selva&#8221; se sumerge y con estos tipos se enfrenta nuestro detective que no duda en utilizar métodos, digamos, &#8220;poco ortodoxos&#8221; para salir siempre airoso de los trances más complicados.</p>
<p>     Ya saben, si quieren pasar un buen rato y, lo más importante, si quieren disfrutar de buena literatura, dénse un paseo por las calles de San Francisco (años veinte) de la mano de este fino diseccionador de las zonas más oscuras del alma humana &#8211; Por cierto, también puede arrancarles de vez en cuando una sonrisa. Si no, miren como describe a uno de los policías que aparecen en el relato titulado &#8220;La Muerte de Main&#8221;: <em>&#8221; Begg era un peso pesado con la cara plagada de pecas, tan afable como un cachorro de San Bernardo, pero menos inteligente&#8221;-.</em></p>
<p>    </p>
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		<title>Libertad, libertad</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jan 2008 19:20:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNAS DE NUESTROS AUTORES]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#8220;Que nos rideaux fermés nous séparent du monde et que la lassitude amène le repos! Je veux m&#8217;anéantir dans ta gorge profonde, et trouver sur ton sein la fraîcheur des tombeaux!&#8221;    (&#8220;¡Que pesadas cortinas nos separen del mundo y que el agotamiento nos conduzca al descanso! ¡Quiero aniquilarme en tu honda garganta y encontrar en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center"><em>&#8220;Que nos rideaux fermés nous séparent du monde<img align="right" width="192" src="http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/efemerides/abril/interna/baudelaire1.jpg" height="266" /></em></p>
<p align="center"><em>et que la lassitude amène le repos!</em></p>
<p align="center"><em>Je veux m&#8217;anéantir dans ta gorge profonde,</em></p>
<p align="center"><em>et trouver sur ton sein la fraîcheur des tombeaux!&#8221;   </em></p>
<p align="center"><em>(&#8220;¡Que pesadas cortinas nos separen del mundo</em></p>
<p align="center"><em>y que el agotamiento nos conduzca al descanso!</em></p>
<p align="center"><em>¡Quiero aniquilarme en tu honda garganta</em></p>
<p align="center"><em>y encontrar en tu seno el frescor de las</em> <em>tumbas!</em> &#8221;)</p>
<p align="left">     Estos versos, de sobrecogedora belleza, pertenecen al poema titulado <strong>Mujeres Condenadas. Delfina e Hipólita </strong>incluido en el libro <strong>Las flores del mal (Les fleurs du mal) </strong>del poeta francés, maldito por excelencia, <strong><a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1448">Charles Baudelaire</a></strong>. Pues bien, si vds. hubieran vivido en el año 1857 (en que se publicó este poemario), no podrían haber disfrutado (salvo clandestinamente) de la arrebatada belleza de esta composición poética.</p>
<p align="left">     Sí, la Justicia francesa, instigada por los guardianes de la moral pública (y católica) de la época, a través del periódico francés <em>Le Figaro, </em>prohibió seis de los poemas que, en principio, formaban partede esta obra fascinante (el ya mencionado <strong>Mujeres condenadas</strong>, y además <strong>Las joyas, El Leteo, A la que es demasiado alegre, Lesbos </strong>y<strong> La metamorfósis del vampiro</strong>.)</p>
<p align="left">     El amor lésbico (en principio el libro se titulaba <strong>Las Lesbianas</strong>), el sexo, más o menos explícito, o los ataques a la religión católica (&#8220;<em>&#8230; me burlo de Dios, del Diablo y de la Mesa del Altar!</em>&#8220;) que aparecen en esta obra provocaron un sonado escándalo en la sociedad francesa de mitad del siglo XIX hasta el punto de &#8220;obligar&#8221; a los tribunales a tomar cartas en el asunto mutilando el poemario del autor parisino de la forma que hemos visto (bien es verdad que Baudelaire fue absuelto de la acusación de ofensas a la moral católica y por eso pudieron &#8220;sobrevivir&#8221; otros poemas que también habían sido estigmatizados por las mentes bienpensantes de aquel momento, tales como <strong>La negación de San Pedro </strong>o <strong>Abel y Caín</strong>).</p>
<p align="left">     Este episodio que les acabo de narrar y otros parecidos que podrían mencionarse (por ejemplo, a Gustave Flaubert estuvieron a punto de condenarle el mismo año por la aparición de su archiconocida novela <strong>Madame Bovary </strong>-precisamente le juzgó el mismo tribunal que a Baudelaire, pero en este caso fueron más indulgentes-) nos llevan a la siempre interesante -y espinosa- cuestión de los límites de la creación artística (y, más concretamente de la creación literaria).</p>
<p align="left">     ¿Vale todo en la expresión artística o existen ciertas fronteras que el escritor no debe sobrepasar en ese camino de búsqueda de la belleza y la verdad a que se ve avocado? Porque, no nos engañemos, hoy en día existen también determinados &#8220;asuntos intocables&#8221; en los que una opinión &#8220;disidente&#8221; puede levantar ampollas y provocar la reacción inmediata de los nuevos garantes de la moral pública (y me estoy refiriendo, p.e., a las ofensas hacia determinadas creencias religiosas no católicas, o a los comentarios escépticos acerca de algunos de los nuevos &#8220;credos&#8221; que se han impuesto en la sociedad actual -el &#8220;credo ecologista&#8221;, v.g.-).</p>
<p align="left">     A mi parecer, la libertad del creador debe ser total y absoluta. El escritor (novelista, dramaturgo o poeta) sólo se debe a su propio arte. No hay convención social, moral, religiosa o de cualquier otro género que deba suponer un obstáculo en su persecución de la &#8220;obra maestra&#8221;. Desgraciadamente la Sociedad tiene que defenderse. Por eso persiguió, persigue y perseguirá al individuo que pone en tela de juicio las convicciones en que se sustenta. Por eso no es de extrañar que el poeta (el artista, en general) se convierta muchas veces en un marginado, en un incomprendido, en un &#8220;out sider&#8221;, como le ocurrió, por ejemplo, a Baudelaire, que falleció pobre, enfermo y sin el reconocimiento que sin duda su genio merecía. Quizá sea el precio de la libertad. Despidámonos con otros versos del justamente llamado primer poeta de la modernidad -pertenecen a su poema titulado <strong>El rebelde (Le rebelle)</strong>:</p>
<p align="center"><em>&#8220;Un ange furieux&#8230;</em></p>
<p align="center"><em>&#8230; du mécréant saisit à plein poing les cheveux,</em></p>
<p align="center"><em>et dit, le secouant: &#8220;Tu connaîtras la règle!</em></p>
<p align="center"><em> &#8230;mas le damné répond toujours: &#8220;Je ne veux pas!&#8221;</em></p>
<p align="center"><em>(Un Ángel furioso&#8230;</em></p>
<p align="center"><em>agarra fuertemente los cabellos del descreído</em></p>
<p align="center"><em>y dice, sacudiéndole,: &#8220;¡Aprenderás la regla!&#8230;</em></p>
<p align="center"><em>&#8230; pero el condenado responde siempre: &#8220;¡No quiero!&#8221;</em>)</p>
<p align="left">    </p>
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		<title>Por Navidad, un libro (o tres)</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Dec 2007 06:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Llegaron las Navidades, con sus luces y sus sombras. Queramos o no queramos es &#8220;época de regalos&#8221; &#8211; misión imposible la de sustraerse a esta tradición-. Y ¿hay mejor regalo que un libro? Por supuesto: tres libros. Vayámos por géneros. NOVELA. Viaje al fin de la noche (Voyage au bout de la nuit), de Louis-Ferdinand Céline (también [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llegaron las Navidades, con sus luces y sus sombras. Queramos o no queramos es &#8220;época de regalos&#8221; &#8211; misión imposible la de sustraerse a esta tradición-. Y ¿hay mejor regalo que un libro? Por supuesto: tres libros.</p>
<p>Vayámos por géneros.</p>
<p><img vspace="5" align="left" width="98" src="http://www.popularlibros.com/foto/muestraPortada.php?id=9788435008709" hspace="5" height="150" />NOVELA. <em><strong>Viaje al fin de la noche (Voyage au bout de la nuit)</strong>,</em> de <strong><a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1569">Louis-Ferdinand Céline </a></strong>(también conocido en su casa como Louis-Ferdinand Destouches). No se me ocurre un libro menos &#8220;navideño&#8221; que éste. Nihilismo salvaje expresado a través de un lenguaje crudo, cortante, durísimo (<em>&#8221; la verdad es que con mi vivienda no se habría podido hacer un urinario decente&#8221;</em>, nos dice el protagonista de la novela). Pero ya me gustaría a mí escribir la mitad de bien de lo que escribía este médico francés. En fin, compruébenlo y luego me lo cuentan.</p>
<p>POESÍA. <strong><em>La mirada inicial</em></strong>, de <strong>Tobías Campos Fernández</strong>. Que la reflexión -honda- no está reñida con la belleza se puede apreciar claramente en esta obra del joven poeta sevillano que bebe directamente de las fuentes de un Valente o un Gamoneda. Entre las palabras, Tobías busca el silencio.  A veces lo consigue (<em>&#8220;El silencio es la sombra/ de todas las palabras/ la voz de alguien/ que duerme y nos refugia&#8221;</em>). Lástima la corta tirada de esta edición que hace difícil encontrar este poemario. Ya se sabe, la poesía es la &#8220;hermana pobre&#8221; de la literatura -comercialmente hablando, se entiende-.</p>
<p>ENSAYO<strong><em>. La vida plural de Fernando Pessoa</em></strong>, de <strong>Ángel Crespo. </strong>El genio portugués visto por el poeta de Ciudad Real -habrán notado que mis gustos se inclinan hacia la lírica-. Si intensa es la obra de <a href="http://amediavoz.com/pessoa.htm"><strong>Pessoa</strong></a> (y de sus numerosos heterónimos: Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Ricardo Reis, entre los más conocidos), más intensa aún se muestra su vida (y la de esos heterónimos que se movían como seres independientes del maestro portugués). Con minucioso detalle, Ángel Crespo nos va desmenuzando la trayectoria vital y artística del extraordinario poeta portugués. Sus numerosísimos proyectos (todos, o casi todos, inconclusos); sus inquietudes políticas; su -corta- experiencia amorosa; sus devaneos con el esoterismo y la cábala; su búsqueda de algún paraíso artificial -el vino-. Pero ¿qué esperar de quien vivió, no una, sino cuatro o cinco vidas a la vez? (<em>&#8221; Me he multiplicado para sentirme;/ para sentirme he necesitado sentirlo todo&#8230;&#8221;).</em></p>
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		<title>A todos los que el presente vieren y entendieren</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Nov 2007 23:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Justicia Literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[     Son el instrumento del cual nos valemos aquellos a quienes nos gusta escribir. Nuestros aperos de labranza. Por ello, encontrar palabras nuevas supone uno de los mayores placeres del literato.      Aquí os regalo una: Jalde; según el Diccionario de la RAE &#8220;amarillo subido&#8221;.  La hallé &#8220;buceando&#8221; en un texto de Ángel de Saavedra, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>     Son el instrumento del cual nos valemos aquellos a quienes nos gusta escribir. Nuestros aperos de labranza. Por ello, encontrar palabras nuevas supone uno de los mayores placeres del literato.</p>
<p>     Aquí os regalo una: <strong>Jalde</strong>; según el Diccionario de la RAE &#8220;amarillo subido&#8221;.  La hallé &#8220;buceando&#8221; en un texto de <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/duquederivas"><strong>Ángel de Saavedra, Duque de Rivas</strong></a>; una Égloga titulada <em>Adelfa.</em> En uno de sus versos dice el poeta: &#8220;morados lirios, jaldes alhelíes&#8221;.</p>
<p>    <img border="1" vspace="5" align="left" width="220" src="http://www.lawyerpress.com/news/ilustraciones2006/lordphillips.jpg" hspace="5" height="286" /> Y si, aficionados a la literatura como sé que sois, os gusta rastrear por nuestro maravilloso castellano en busca de nuevos términos os propongo en este artículo de hoy sumergiros en uno de los lenguajes más &#8220;peculiares&#8221; que os podéis encontrar<strong>: el lenguaje jurídico</strong>.</p>
<p>     Así, a primera vista, podría pareceros -os parecerá sin duda- un lenguaje árido, abstruso (bonito &#8220;palabro&#8221; también); con sus latinajos <strong>-in dubio pro reo, iocandi causa-</strong> y su enrevesamiento -veáse cualquier artículo del Reglamento Hipotecario que es el texto que nos recomendaba un catedrático de Derecho Civil para solucionar nuestros problemas de insomnio-.</p>
<p>     Sin embargo, si os acercáis a él con la actitud del aventurero, ávidos de nuevas y emocionantes experiencias, podéis encontrar agradables sorpresas.</p>
<p>     ¿Qué os parece esta frase? &#8220;<strong><em>Le parará el perjuicio a que hubiere lugar en derecho&#8221; </em></strong>(es decir, le causará el perjuicio que está previsto en la ley). No me digáis que no tiene musicalidad este apercibimiento. Maravilloso el arcaísmo del verbo <strong>parar </strong>- &#8220;..<em>que el sol morena te para..&#8221; </em>decía <strong><a href="http://franciscoarias.blogcindario.com/2006/09/00068-gaspar-gil-polo-por-francisco-arias-solis.html">Gaspar Gil Polo </a></strong>en su poema <strong>Canción de Nerea</strong>-. ¿Y la utilización del futuro imperfecto -&#8221;<em>hubiere </em>lugar&#8221;- tan frecuente en este tipo de lenguaje? (todavía se encabezan las leyes con esta expresión: &#8220;<strong>A todos los que la presente <em>vieren </em>y <em>entendieren</em></strong>&#8220;).</p>
<p>     ¿Qué me decís del verbo <strong>proveer </strong>-sí, con dos &#8220;es&#8221;- y de su resultado: la <strong>providencia</strong> o el <strong>proveído</strong> (un tipo de resolución judicial, &#8220;menos importante&#8221; que la sentencia, que no entra en el fondo del asunto, por decirlo de algún modo). Pues sí, además de la providencia divina está la providencia judicial (¿cómo resistirse a la comparación entre Dios y los Jueces?)</p>
<p>     ¿Sabéis que en el proceso judicial a la parte que interpone la demanda se le llama <strong>actor</strong>, si es hombre, pero si es mujer no se le llama actriz, sino <strong>actora</strong>? Curioso ¿verdad?. Aunque peor lo tiene aquel a quien le endosan una letra de cambio. A este se le llama <strong>tenedor</strong>. Sí, igual que al cubierto con el que nos comemos la carne. &#8220;<em>Yo soy el tenedor&#8230;&#8221; </em>¿No sería este heptasílabo un buen comienzo para un poema? -por cierto, que si &#8220;peculiar&#8221; es el lenguaje jurídico, el lenguaje cambiario como especialidad del primero, es ya lo más de lo más (en él podemos encontrar, v.g., la <strong>letra de resaca</strong>, entre otras lindezas).</p>
<p>     Y qué decir de las contradicciones. He tramitado yo algún <strong>Sumario</strong> (como sabéis el adjetivo sumario significa breve o sucinto) que duró más de cinco años y algún que otro <strong>Procedimiento <em>Abreviado</em></strong> compuesto de cuarenta o cincuenta tomos y al que aún no se le ve el final.</p>
<p>     Y ya si nos metemos en el terreno escatológico&#8230;</p>
<p>     &#8220;La parte <strong><em>evacuó </em></strong>el trámite&#8221;. No suena muy bien ¿verdad? Ahora, que mucho peor suena esto otro: &#8221; El testigo <strong><em>depuso</em></strong> durante dos horas&#8221;&#8230; y todo el Tribunal, magistrados, secretario, abogados, fiscal, actor, demandado y público de la Sala asistiendo impertérritos a tan prolongada <em>deposición. </em>¿Qué fuerte, no?</p>
<p>     Bueno amigos, como diría<strong> Su Señoría Ilustrísima</strong> (el tratamiento de los jueces y toda la solemnidad de que se revisten o son revestidos merece un capítulo aparte): <strong>&#8220;Se levanta la sesión</strong>&#8220;. Quede este artículo<strong> visto para sentencia</strong>. La vuestra. Sed indulgentes con el reo. Hasta pronto.         </p>
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		<title>&#8220;Mañana&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Nov 2007 21:25:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Justicia Literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Sí, el caso está bastante claro y todos los miembros del jurado coinciden en su veredicto: &#8220;no culpable&#8221; (not guilty). ¿Todos? Pues no, hay un &#8220;hombrecillo de las colinas, envejecido y reseco&#8221; (como lo define el autor) que, tercamente, se empeña en llevar la contraria a los demás. La historia de ese hombrecillo y la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sí, el caso está bastante claro y todos los miembros del jurado coinciden en su veredicto: &#8220;no culpable&#8221; (not guilty). ¿Todos? Pues no, hay un &#8220;<em>hombrecillo de las colinas, envejecido y reseco&#8221; </em>(como lo define el autor) que, tercamente, se empeña en llevar la contraria a los demás.</p>
<p>La historia de ese hombrecillo y la explicación del por qué de su actitud, constituyen el argumento de <strong>Mañana</strong>, relato de <strong><a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1697">William Faulkner</a></strong>.</p>
<p>¿Qué no conocen vds. aún a Faulkner? Pues el relato que paso a comentarles puede ser una buenísima carta de presentación de este escritor norteamericano, ganador del Premio Nobel en 1.949 y autor, entre otras, de las grandísimas novelas <strong>El Ruido y la Furia </strong>o <strong>Absalón, Absalón</strong>.</p>
<p><strong>Mañana </strong>puede decirse que contiene, si no todas, sí las más importantes claves del universo faulkneriano.</p>
<p>Escenario: Jefferson y alrededores, dentro del condado de Yoknapatawpha, que Faulkner creó (como luego <strong><a href="http://www.onetti.net/">Onetti</a> </strong>crearía Santa María o <strong>García Márquez </strong>Macondo)- y situó al Sur de los Estados Unidos, donde él había nacido (concretamente en el Estado de Mississippi).</p>
<p><img src="http://estaticos03.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2005/06/30/1120144770_0.jpg" align="left" height="194" width="194" />Personajes: las gentes del Sur y su particular sistema de valores: <em>&#8220;Todos los que vivimos en esta región del Sur&#8221;</em>-dice el abogado protagonista en su alegato-<em>&#8220;hemos aprendido desde nuestro nacimiento unas pocas cosas que valoramos sobre todas las demás. Una de las primeras&#8230; enseña que sólo a costa de la vida se puede pagar la vida que se ha quitado a alguien&#8221;. </em>Sí, hombres orgullosos, leales y , sobre todo, obstinados hasta la desesperación. Defensores de un mundo antiguo (ya casi rancio), pero su mundo al fin y al cabo.</p>
<p>Un singularísimo estilo de escritura del que destacaré algunas características:</p>
<p>- <strong>La indeterminación</strong>. Con Faulkner las cosas nunca están claras del todo. Vean, si no, estos ejemplos: <em>&#8221; No supimos cómo había llegado porque cuando descubrimos que tenía al niño, hacía una semana que había vuelto&#8221;</em>; <em>&#8221; No sé dónde la encontró, no sé si la encontró o bien ella llegó un día o noche al aserradero&#8230;&#8221;. </em>Pero es que la vida es así, indeterminada, oscura, llena de nieblas. ¿O es que podemos estar realmente seguros de que esto o aquello sucedió de una manera o de otra?</p>
<p>- <strong>Sus peculiares comparaciones</strong>. El famoso &#8220;como si&#8221; faulkneriano -luego también utilizado mucho por Onetti, su aventajado discípulo-. Observen esta descripción<em>: &#8221; Y Quick nos contó todo, sentado de cualquier manera&#8230;, desarticulado, <strong>como si</strong> fuese a deshacerse en cuanto se moviera, hablando con voz calmosa y sardónica, <strong>como si</strong> tuviese toda la noche para hablar y <strong>como si</strong> el relato fuese a llevar en verdad toda la noche&#8221;.</em></p>
<p>- <strong>Su ironía y característico sentido del humor</strong>: <em>&#8220;Dile a tu madre que tal vez no volvamos hasta mañana y que le prometo no dejar que te peguen un tiro, ni que te muerda una serpiente, ni que te emborrachen con refrescos&#8221;.</em></p>
<p>Pero lo que más valoro en Faulkner es su despiada visión de la condición humana, sin ningún tipo de concesiones. Poco lugar nos deja para la esperanza en sus escritos. Y si no, reparen vds. en la siguiente frase del narrador de este relato que les estoy comentando: <em>&#8220;Sin embargo, tío Gavin dice que no hacen falta muchas palabras para expresar la suma de la experiencia humana, y que, en verdad, alguien lo ha hecho en cuatro: &#8220;nació, sufrió y murió&#8221;. </em>Definitivo.</p>
<p><strong>Mañana </strong>forma parte del libro de relatos titulado <strong>Gambito de Caballo</strong>. En las citas de este artículo he utilizado la versión de Alianza Editorial (Colección Libro de Bolsillo), con traducción de <strong>Lucrecia Moreno de Sáez.</strong></p>
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		<title>¡Dios mío, no disparen contra el libretista!</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Oct 2007 17:44:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julian F. Snopes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Justicia Literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;¡Giustizia!&#8220;, clama Elisabetta (Isabel de Valois), arrojándose a los pies de su esposo Filippo (Felipe II). Estamos en el acto IV de Don Carlo, ópera de Giuseppe Verdi, y ese grito que la delicada soprano repite con desesperación a su despótico marido -¡justicia!- se me figura el grito del libretista de este drama musical (en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;<em>¡Giustizia!</em>&#8220;, clama Elisabetta (Isabel de Valois), arrojándose a los pies de su esposo Filippo (Felipe II).</p>
<p>Estamos en el acto IV de <strong>Don Carlo</strong>, ópera de <strong>Giuseppe Verdi</strong>, y ese grito que la delicada soprano repite con desesperación a su despótico marido -¡justicia!- se me figura el grito del libretista de este drama musical (en este caso son dos los autores del texto, <strong>Achille de Lauziers </strong>y <strong>Angelo Zanardi</strong>)  y, en general, de todos los libretistas de ópera que han existido, frente al olvido, incomprensión y maltrato de que fueron siempre objeto.</p>
<p>Todo el mundo conoce a Haendel, a Mozart, a Verdi, ¿les suenan esos nombres, verdad? Pero ¿quién conoce a <strong>Pietro Metastasio, Lorenzo Da Ponte</strong> o <strong>Arrigo Boito</strong>? Sólo los muy aficionados a la ópera. Y, díganme ¿sería la misma? ¿tendría la misma fuerza dramática  el aria de <strong>Otello</strong> &#8220;<em>Dio! mi potevi scagliar</em>&#8221; si la maravillosa música del genio de Busseto no fuera acompañada por los versos de Boito?</p>
<p>Merecidísima es la fama de la cavatina &#8220;<em>Se vuol ballare</em>&#8221; (primer acto de las <strong>Bodas de Fígaro</strong>, de Mozart) pero ¿no debe gran parte de su éxito al gracejo, a la fina ironía que sabe expresar la letra de Da Ponte?</p>
<p>¡Ah, pobres libretistas, siempre tan denostados! Que si hacedores de ripios, que si poetas de segunda&#8230; Cuántas veces hemos oído -y tendremos que seguir oyendo- decir: &#8221; <em>La ópera buena, a pesar del libreto</em>&#8220;. Pues no señor. Si toda generalización acarrea injusticia, ésta  más todavía.</p>
<p>No pongo en duda que lo más importante en una ópera es la música del compositor. Por supuesto. Pero, por favor, no se olviden ustedes del texto. Toda ópera nos cuenta una historia y para contar una historia son imprescindibles las palabras. Acuérdense de esos artistas que supieron emocionarnos -que siempre nos emocionarán- con sus versos.</p>
<p>Y para muestra, un botón:</p>
<p>Azucena (zíngara y bruja en El Trovador -¿se nota mucho que me gusta Verdi?-) cuenta la terrible muerte de su madre, quemada viva en una hoguera, acusada de brujería.</p>
<p>Fíjense cómo S<strong>alvatore Cammanaro</strong>, libretista de <strong>Il Trovatore</strong>, nos describe este momento:</p>
<p><em>Stride la vampa! Giunge la vittima<br />
(resplandece la llama, llega la víctima)<br />
nero vestita, discinta e scalza<br />
(vestida de negro, desceñida y descalza)<br />
grido feroce di morte elevasi<br />
(un feroz grito de muerte se alza)<br />
L&#8217;eco il ripete di balza in balza.<br />
(el eco lo repite de barranco en barranco)<br />
Sinistra splende sui volti horribili<br />
(siniestra brilla sobre sus horribles rostros)<br />
la tetra fiamma che s&#8217;alza al ciel.<br />
(la tétrica llama que se eleva hacia el cielo)</em></p>
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