Este es un blog de literatura, así que tendré que disculparme por anticipado para hablar del boom de las novelas gráficas. Es decir, del comic para adultos. Del arte secuencial. Hay muchas formas de llamarlo, pero más allá de etiquetas comerciales (que suelen asociarse más con el formato del libro que con su contenido) lo que me interesa es precisamente lo que las novelas gráficas tienen en común con las novelas a secas, con la literatura. Y es que cuentan historias.
Y algunas de ellas, cuentan historias maravillosamente bien.
Mi primer contacto con la novela gráfica fue “Blankets”, de Craig Thompson. Hasta aquel día yo no sabía que existían comics tan tochos y que presentaran personajes con los que me pudiera identificar y emocionar de una forma tan intensa. En realidad, la sensación de leer una novela gráfica se encuentra a medio camino entre la lectura de una novela y la visión ...
Imaginemos a un Ebenezer Scrooge editor o librero. Un hombre huraño y avaro que sólo piensa en los beneficios a corto plazo y no se preocupa por el bienestar y el futuro de sus empleados (los autores) y de sus pobres hijos (los libros). El negocio y la propia vida del señor Scrooge están condenados a extinguirse pero él todavía no lo sabe.
Hasta que una noche, el señor Scrooge recibe la visita del Fantasma de las Navidades Próximas, quien le muestra una terrible visión del futuro: el libro electrónico ha terminado con el negocio de las librerías y también con el modo de vida de muchos autores. La tumba de Scrooge (editor) está situada en el cementerio junto a la del pequeño Tim Cratchit (el libro de papel).
Pero no todo está perdido. Cuando Ebenezer Scrooge despierta de su pesadilla profética todavía está a tiempo de cambiar el curso de los ...
De verdad, no le gusta a casi nadie. ¿A quién le puede interesar una novelita de terror escrita por un reputadísimo autor… de ciencia ficción? Con ese estilo tan poético y recargado… No, ni siquiera resulta atractiva para los lectores de novela de terror actual, acostumbrados al ritmo cinematográfico, al realismo sucio y al estilo llano de un King, un Straub o un Koontz.
¿Y los lectores irónicos? No, tampoco la disfrutarán. Demasiado naif y bienintencionada. ¿Dos niños perseguidos por brujas y monstruos de un circo ambulante? Venga, hombre, menudo pastelón.
Los críticos la detestan. Hiperbólica, sobreadjetivada, pretenciosa y pueril. Con esa burda metáfora del tiovivo, la niñez y la inocencia perdidas, y qué decir del final, empalagoso hasta la indigestión.
Todos ellos tienen razón. Es una novela que provoca desaliento e incomodidad, como una bolsa de dulces que no se acabase nunca, convirtiendo nuestra gula en una pesadilla.
Y sin embargo…
Si yo hubiera ...
Dicen que Charles Baxter es uno de esos escritores que gustan sobre todo a los escritores. ¿Qué debe significar eso? ¿que escribe muy bien? ¿mejor que la mayoría de los escritores? Hmm, sí, creo que sí. Y la razón de que nos caiga simpático en vez de provocar envidia malsana es que… no es famoso. No lo encontraréis en el Youtube.
Con la excusa del estreno de “El juego del amor”, película basada en su novela “El festín del amor”, voy a hacer un poco de publicidad gratuita de este autor extraordinario. Cualquier libro suyo es una lección de escritura, sensibilidad por el detalle, técnica narrativa ambiciosa, riesgo y al mismo tiempo elegancia en el lenguaje, psicología del personaje, contención y emoción en perfecto equilibrio… Y si no me creéis, adelante.
El libro que yo os recomiendo es “Saul y Patsy“, porque es el que más se acerca a mi género favorito. ...
Recomendar un libro de Stephen King es como recomendar una hamburguesa con queso: todo el mundo conoce su sabor y a pocos desagrada. Otra cosa es que te apetezca comer todos los días hamburguesa con queso.
Hace poco le preguntaron cuáles era los libros por los cuales esperaba ser recordado y él apostó por tres: Apocalipsis, El Resplandor y El misterio de Salem’s Lot, “porque a la gente siempre le gustará una buena historia de vampiros”. Bueno, es discutible.
Literariamente (oh, sí, considero a Stephen King un escritor serio) quizá su mejor libro sea El Resplandor. Pero la película de Kubrick se ha llevado el gato al agua y ya resulta imposible disfrutar su lectura sin imaginarse el rostro contorsionado de Jack Nicholson sobreactuando hasta el infinito.
También estoy tentado de recomendar La historia de Lisey porque es su último libro y me ha entusiasmado, pero…
Lo que pasa es que tengo debilidad por una ...
Un amigo mío dice que esta novela marcará un antes y un después en la literatura de ciencia ficción. Yo no lo sé, porque no estoy seguro de que “La carretera” sea una novela de ciencia ficción, pero yo he terminado de leerla con lágrimas en los ojos como un idiota y eso debe significar algo. No os diré mucho de la historia, porque estoy seguro de que tarde o temprano alguien más os hablará de la novela y os convencerá para leerla (tened cuidado de que no os cuente demasiado), pero trata de un padre y un hijo caminando por una carretera en medio de un paisaje postnuclear. Cenizas, cenizas, y cenizas.
Es una novela corta pero me ha costado unos cuantos días leerla porque no era capaz de asimilar tanta desolación de una sola vez. Cada fragmento te deja hundido. Y maravillado, también. No conocía a Cormac McCarthy, seguro ...
El tipo de susto que he llamado de “reinterpretación” viene a ser lo mismo que la anagnórisis o el momento de reconocimiento de Aristóteles. El ejemplo clásico perfecto es el Edipo Rey de Sófocles cuando Edipo se entera de que la persona que había matado era su padre y que su esposa es su madre.
A esta clase pertenece uno de los mejores cuentos de terror escritos en español: El devorador de sombras, de Gregorio Morales. Lo tiene todo: planteamiento siniestro, peripecia escalofriante, simbología esotérica y resolución sorprendente. No os puedo contar el final, porque para eso está el libro, pero la historia es la siguiente:
El protagonista se instala en un barrio londinense con su enorme perro, Cabala. Todos los vecinos adoran al perro, hasta que un día la familia Byrne tiene un bebé; a partir de entonces las carantoñas y las atenciones de todos son para el niño, y el ...
No podemos imaginar una película de terror sin sustos; sería tanto como un circo sin el sonido de los latigazos, sin el redoble de tambor antes del salto mortal, sin el calor de la llamarada del escupefuego. Un fraude. Pero con la literatura de terror tenemos otras expectativas: nadie grita al pasar una página, nadie suelta las palomitas y se tapa los ojos con los dedos (entreabiertos), nadie se agarra a su novio para seguir leyendo. No. La literatura es otra cosa. La literatura son palabras y nada más que palabras, sin música de fondo ni efectos especiales ni primeros planos contrapicados.
Los escritores de terror se las tienen que ingeniar con el lenguaje para asustar; tienen que inventarse trucos de prestidigitación para que el sentido de sus palabras llegue directamente al corazón y a la piel del lector sin entretenerse más de la cuenta en el cerebro que las descodifica. ...