“A veces, cuando la musa me abandona añoro el sufrimiento”- me comentaba ayer mi amigo, y gran poeta, Suso Guevara. Decía, casi con indignación, que hoy en día sufrimos demasiado poco para alimentar las ganas de ser poeta, que los poetas deberíamos sufrir más. Recordé la frase de Vicente Huidobro: “el poeta que sufre poco, a menudo miente”. Rápidamente se nos vienen a la cabeza los grandes poetas que todos conocemos y sus magnas penas de amor, guerra, exilio, opresión, enfermedades, sangre… algunos de ellos llevados hasta el suicidio.
La verdad es que está algo loco, pero no creo que mi amigo Suso desee suicidarse, aunque si este extremo le llevara a un soneto inolvidable… De nuestra larga conversación recuerdo como repetía que los poetas deberíamos sufrir extraordinariamente, que hay poetas que necesitan sentir la navaja en el cuello para transmitir de verdad y eso se nota. Recuerdo su símil: Los ...




