El poder de la palabra es uno de los más grandes, sino el mayor, que existe en esta mundo. La palabra es capaz de curar el dolor, incluso la enfermedad, pero también puede herir profundamente a otro ser humano, puede empujarlo hasta el lindero mismo de la locura o la propia muerte. La palabra, encauzada por los distintos medios que cada época a puesto en manos de los hombres, ha sido -y lo seguirá siendo- el más importante factor en la determinación del rumbo de la historia: Jesucristo, Colón, Hitler, Gandi, Martin Luther King…, cada uno de ellos -cada uno a su propia manera- a través del poder único de la palabra cambiaron el mundo de una forma total e irreversible, .
Bajo este prisma, los escritores -artesanos de la palabra- tienen una responsabilidad capital entre sus manos. Sus obras: libros, opúsculos, discursos y arengas, reportajes, columnas, novelas o poemas, simples ...