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	<title>Literatúrate &#187; Recuerdos del futuro</title>
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	<description>Literatúrate es el blog sobre libros y literatura de la red de blogs comerciales Medios y Redes.</description>
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		<title>El eterno Adán</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 12:44:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[Fray Luis de León, al regresar a su cátedra universitaria después de una larga ausencia (había estado en prisión por problemas con la Inquisición), inició su clase con la frase &#8220;Cómo decíamos ayer&#8221;. No he estado en prisión, ni he tenido problemas con tribunal alguno (salvo el que nuestros propios demonios instalan allí, en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fray_Luis_de_Le%C3%B3n" target="_blank">Fray Luis de León</a>, al regresar a su cátedra universitaria después de una larga ausencia (había estado en prisión por problemas con la Inquisición), inició su clase con la frase &#8220;Cómo decíamos ayer&#8221;.</p>
<p>No he estado en prisión, ni he tenido problemas con tribunal alguno (salvo el que nuestros propios demonios instalan allí, en la parte del fondo y a la izquierda de nuestro cerebro), pero mi ausencia de estas páginas se ha prolongado mucho más allá de lo que yo hubiera deseado -o siquiera imaginado- cuando dejé de publicar mis comentarios hace ya casi dos años.</p>
<p>Pues bien, pasado este paréntesis intentaré reintegrarme a la periódica tarea de comunicarme con mis amigos amantes de la Ciencia Ficción y de la Literatura en general. Espero que con la misma naturalidad de Fray Luis de León.</p>
<p>El pasado sábado 12, en medio de la cumbre de la ONU sobre Cambio Climático, el representante de Tuvalu -una nación de apenas veinticinco kilómetros cuadrados, 11.600 habitantes y poco más de treinta años de antigüedad- logró obtener un nivel de notoriedad completamente desproporcionado con las dimensiones antes indicadas.</p>
<p>Dicho representante, Ian Fry, con lágrimas en los ojos, pidió a los países allí reunidos un compromiso de recorte de emisiones que permita que <strong>Tuvalu</strong>, cuya máxima altitud sólo alcanza los cinco metros sobre el nivel del mar, no sea <strong>engullido por las aguas del Pacífico</strong> antes de la mitad de este siglo.</p>
<div id="attachment_1237" class="wp-caption alignleft" style="width: 195px"><img class="size-medium wp-image-1237 " style="margin-bottom: 5px; margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="371px-Retrato_de_Julio_Verne" src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2009/12/371px-Retrato_de_Julio_Verne-185x300.jpg" alt="371px-Retrato_de_Julio_Verne" width="185" height="300" /><p class="wp-caption-text">Julio Verne</p></div>
<p>La noticia, trajo a mi memoria <strong>un relato de Julio Verne</strong> muy poco conocido y que no había vuelto a leer desde antes de que Tuvalu se convirtiera en un país independiente. Se trata de <strong>El eterno Adán</strong>, un cuento no demasiado brillante en su aspecto literario (cómo podríamos decir de toda la obra del, por otra parte, genial escritor francés) y que además sufrió antes de su publicación <strong>modificaciones de cierto calibre de la mano de Michel Verne</strong>, opaco hijo del visionario autor.</p>
<p>Gracias a Internet (cuya existencia ni Verne pudo anticipar) he podido hacerme con el texto de este relato. En el se narra cómo en <strong>un terrible cataclismo</strong> todas las tierras emergidas se hunden en el mar <strong>acabando de golpe con nuestra civilización</strong> -borrando de paso hasta el menor de sus vestigios- y de cómo un puñado de supervivientes permiten que, a pesar de todo, la humanidad tenga un nuevo nacimiento.</p>
<p>Lo interesante de este relato es <strong>el pesimismo que rezuma por sus cuatro costados</strong> un autor que siempre se nos ha mostrado como el abanderado del optimismo científico. En efecto, no sólo se cuenta como <strong>una orgullosa civilización se derrumba</strong> en el trascurso de una sola noche (hora de la costa pacífica de México) <strong>sin dejar huellas perdurables de su existencia</strong>, sino que también presenta un resurgimiento plagado de los mismos errores y los mismos defectos que la versión de la historia humana que conocemos.</p>
<p>Estoy seguro de que el escritor de la película de efectos especiales <em>2012</em>, que aún se puede encontrar en cartelera y que nada tiene que ver con el libro homónimo publicado hace algo más de un año, leyó en su momento este relato.</p>
<p>El eterno Adán es, además. <strong>una obra indudable del género</strong> (yo me atrevería a decir más, un ejemplo de la denominada Ciencia Ficción dura). Un argumento definitivo de quienes aún se atreven a decir que Julio Verne no hacía Ciencia Ficción.</p>
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		<title>Lengua Materna de Suzette Haden Elgin</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Jan 2008 11:54:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[El poder de la palabra es uno de los más grandes, sino el mayor, que existe en esta mundo. La palabra es capaz de curar el dolor, incluso la enfermedad, pero también puede herir profundamente a otro ser humano, puede empujarlo hasta el lindero mismo de la locura o la propia muerte. La palabra, encauzada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El poder de la palabra es uno de los más grandes</strong>, sino el mayor, que existe en esta mundo. La palabra es capaz de curar el dolor, incluso la enfermedad, pero también puede herir profundamente a otro ser humano, puede empujarlo hasta el lindero mismo de la locura o la propia muerte. La palabra, encauzada por los distintos medios que cada época a puesto en manos de los hombres, ha sido -y lo seguirá siendo- el más importante factor en la determinación del rumbo de la historia: <strong>Jesucristo, Colón, Hitler, Gandi, Martin Luther King&#8230;,</strong> cada uno de ellos -cada uno a su propia manera- a través del poder único de la palabra cambiaron el mundo de una forma total e irreversible, .</p>
<p>Bajo este prisma, <strong>los escritores</strong> -artesanos de la palabra- <strong>tienen una responsabilidad capital entre sus manos</strong>. Sus obras: libros, opúsculos, discursos y arengas, reportajes, columnas, novelas o poemas, simples pintadas (la imaginación al poder) pueden se amplificadas por la caja de resonancia de la sociedad y convertirse en complejos movimientos de incalculables consecuencias.</p>
<p><a href="http://www.sfwa.org/members/elgin/">Suzette Haden Eligin</a>, nacida Patricia Anne Suzette Wilkins,  no rehuye de esta responsabilidad. Todo lo contrario, sus libros -tanto en ficción, como en no ficción- están cargados de intencionado activismo, formando una línea de <strong>defensa frente a diferentes injusticias y despropósitos</strong> de este mundo por el que nos corresponde transitar.</p>
<p>Suzette es una mujer vital y activa con una impresionante lista de logros a sus espalda, ha desarrollado, por ejemplo, una importante serie de técnicas de lo que ella denomina &#8216;El gentil arte de la auto-defensa verbal&#8217; (&#8220;The Gentle Art of Verbal Self-Defense&#8221;, Dorset Press 1980) con las que ayuda a las personas más débilmente posicionadas a defenderse de la elevada violencia verbal en la que vivimos.</p>
<p>Dentro del mundo de la Ciencia Ficción (que es de lo que nos ocupamos en esta columna ¿no?), Suzette Haden Elgin es reconocida<img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/51gaz4w-sgl.jpg" alt="51gaz4w-sgl.jpg" align="right" hspace="5" width="222" /> fundamentalmente por sus series &#8220;Coyote Jones&#8221; (&#8220;Furthest&#8221;. Ace Publications  1971; &#8220;At The Seventh Level&#8221;. DAW Books 1972 y &#8220;Star-Anchored, Star-Angered&#8221;. Doubleday, 1979), aun no disponible en nuestra lengua, y su trilogía &#8220;Native Tongue&#8221; (&#8220;Native Tongue&#8221;. DAW Books, 1984; &#8220;Native Tongue II:<strong><a href="http://www.sfwa.org/members/elgin/NativeTongue/Index.html"> </a></strong>The Judas Rose&#8221;. DAW Books, 1987 y &#8220;Native Tongue III: Earthsong&#8221;. DAW Books, 1993) de la cual sólo se han traducido al español los dos primeros volúmenes (&#8220;Lengua Materna&#8221;, Ultramar Best Seller 286, 1989 y &#8220;La rosa de Judas&#8221;, Ultramar Best Seller 288, 1990).</p>
<p>Toda la historia de &#8220;Lengua Materna&#8221; comienza con una enmienda a la constitución americana -que la autora fija en el año de 1991- por la cual <strong>las mujeres pierden en la práctica su estatus legal de ciudadanas</strong> (ver el comentario que adjunto). La historia narrada, ambientada en un futuro no realmente lejano, comienzos del siglo XXIII,  nos presenta una sociedad dominada de una forma total por los hombres en la cual las mujeres han pasado a convertirse en meros objetos, animales de compañía en el mejor de los casos, apreciadas por su belleza física y valiosas tan sólo en cuanto a su capacidad para aportar capacidades genéticas destacadas a una futura generación -de hombres, por supuesto.  En este posible futuro, la humanidad ha tomado contacto con diferentes especies alienígenas con las cuales comercia y negocia de forma habitual. Dentro de este entorno, <strong>las capacidades lingüísticas son de una importancia capital </strong>y una verdadera fuente de beneficios y poder para los grupos (las líneas en palabras de la autora) que mejor las dominan. Pero así como el lenguaje es la materia del monopolio de las relaciones con los extraterrestres también se convierte en el arma secreta alrededor de la cual se pueden aglutinar las mujeres en defensa de su libertad, sus derechos y su propia dignidad.</p>
<p><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/lib1491.gif" alt="lib1491.gif" align="left" hspace="5" width="222" />En &#8220;Lengua Materna&#8221; Haden Elgin pone en la boca de sus mujeres <strong>un lenguaje sintético, el Láadan</strong>, que instrumenta la columna vertebral de una especie de sociedad secreta. Este lenguaje obviamente ofrece una riqueza inmensa en unos aspectos, femeninos, a la vez que carece de elementos habituales, masculinos, en las lenguas &#8220;naturales&#8221;. Esta naturaleza hace que el Láadan sea <strong>ininteligible, en la práctica, para los hombres</strong>, incluso aquellos con elevadas dotes lingüísticas&#8230; la mesa está servida.</p>
<p>Cuando leí &#8220;Lengua Materna&#8221;, <strong>quedé profundamente impresionado</strong>. La obra tenía un <em>je ne se qua</em> que pulsaba en mi algún tipo de acorde cuyo sonido no era capaz de identificar. Hoy, unos cuantos años después (y habiendo leído &#8220;Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus&#8221; y &#8220;Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas&#8221;) ya sé el porqué: al fin y al cabo <strong>tan sólo soy un hombre</strong>.  En esta hermosa novela se desarrollan de forma magistral ciertos aspectos como las relaciones personales y los sentimientos de los individuos que, normalmente, en la CF pasan a un segundo (si acaso) plano.</p>
<p>Una perla muy poco conoicida dentro de la CF, pero con un contenido y una intencionalidad que no debemos ignorar. En palabras de la propia Suzette: <em>La Ciencia Ficción es <strong>nuestro mejor y más poderoso recurso</strong> para experimentar con los cambios sociales antes de hacerlos realidad</em>. 100% de acuerdo.</p>
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		<title>Soy leyenda, Richard Matheson: el gigante oculto</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jan 2008 09:19:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[No. Que nadie espere aquí una reseña de la película de Francis Lawrence que todavía sigue proyectándose en las salas cinematográficas por estos días pero que yo (aun) no he ido a ver. No. Al que deseo recordar hoy es a la leyenda detrás de la leyenda: Richard Matheson, un tal vez poco prolífico pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>No</strong>.</p>
<p>Que <strong>nadie espere aquí una reseña de la película</strong> de Francis Lawrence que todavía sigue proyectándose en las salas cinematográficas por estos días pero que yo (aun) no he ido a ver.</p>
<p>No. Al que deseo recordar hoy es a la leyenda detrás de la leyenda: <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Matheson">Richard Matheson</a></strong>, un tal vez poco prolífico pero muy acertado <strong>escritor y guionista de inolvidables piezas de CF y terror</strong>. Pero no es por eso que quiero recordar a Richard Matheson; no es por que este escritor haya desarrollado ficticias teorías científicas llenas de genio o creado universos fabulosos por lo que se me hace tan indispensable. Para mi, el verdadero tema del que escribió genialmente este autor, fue el de la inevitable soledad del hombre frente al universo.  Utilizó magistralmente los recursos que la fantasía, el terror o la CF ponían a su alcance, para plantear situaciones extremas en las que <strong>el individuo se ve abocado a una separación total, y a menudo irreversible, del resto de sus congéneres</strong>. La indefensión y vulnerabilidad nacidas de este desarraigo se enfrentan a la energía interior que nos impulsa a sobrevivir, a superarnos a nosotros mismos, sin saber muy bien el por qué y el para qué.</p>
<p>Ya en 1950, en su primera pieza publicada: &#8220;Nacido de hombre y mujer&#8221; (&#8220;Born of Man and Woman&#8221;, Magazine  of Fantasy and Science Fiction) nos hablaba de esta soledad. Se trata de un relato, narrado en primera persona, que se presenta como la reelaboración del diario de <strong>un niño deforme que sus padres mantienen cautivo y encadenado en el sótano de su casa</strong>.</p>
<p><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/image-iamlegend.jpg" alt="image-iamlegend.jpg" align="left" hspace="5" width="150" />Cuatro años mas tarde escribe &#8220;Soy leyenda&#8221; (&#8220;I am Legend&#8221;, Fawcett Gold Medal, 1954), la historia del <strong>único ser humano en la ciudad de Los Ángeles</strong>  (cambiada a Nueva York en la actual película) que no ha sido afectado por una plaga que convierte a los seres humanos en una especie de vampiros.<img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/60_1_b.JPG" alt="60_1_b.JPG" align="right" hspace="5" width="150" /></p>
<p>Al poco tiempo publica &#8220;<strong>El hombre menguante</strong>&#8221; (&#8220;The shrinking man&#8221;, Vintage Paperbacks, 1956). En esta ocasión el protagonista, debido a la exposición a la radiactividad, sufre un proceso de encogimiento. El distanciamiento con sus (otrora) semejantes es en un principio meramente psicológico -el aislamiento del &#8220;diferente&#8221;- pero a medida que su tamaño disminuye las posibilidades de comunicación, ahora ya desde el punto de vista físico, también lo hacen. En un momento dado el protagonista de la historia cae accidentalmente al sótano (algo tiene Matheson con los sótanos) donde comenzará <strong>una constante lucha por la supervivencia</strong>.</p>
<p>Matheson colaborará como guionista durante los años &#8217;50 y &#8217;60 del siglo pasado en diversas series televisivas de CF y misterio, entre ellas: <a href="http://www.twilightzone.org/"><strong>The Twilight Zone</strong></a> (&#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dimensi%C3%B3n_Desconocida">Dimensión Desconocida</a>&#8221; en su versión en castellano) y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Star_Trek:_La_Serie_Original"><strong>Star Trek </strong>(Serie original)</a>. Esta etapa dejo joyas invaluables del género que aún hoy cuentan con legiones de <em>fans</em>.</p>
<p>Un factor determinante en Matheson es que su obra en general, independientemente de si se trata de terror, CF o fantasía, <strong>busca el desarrollo de su verosimilitud a través de explicaciones racionales</strong> (por no decir científicas) de todos los desencadenantes de la acción. Aquí los vampiros no son seres sobrenaturales, por ejemplo, ni la magia tiene nada que ver con el encogimiento de su hombre menguante. Este escritor logrará siempre enfrentarnos ya no a lo desconocido sino a <strong>los imponderables que se encuentran a tan sólo un paso de donde nos encontramos, tan confortablemente, ahora</strong>.</p>
<p>Las influencias de Matheson tanto en la literatura popular como en la cinematografía han sido enormes. Todas las películas de zombies, por decir un ejemplo, están marcadas de una forma u otra desde la matriz de su &#8220;Soy leyenda&#8221; y autores reconocidos (y tambien mucho más conocidos que el propio Matheson) han bebido de su fuente. El propio <strong><a href="http://kinglopedia.metropoliglobal.com/">Stephen King</a> declaró en su momento de Matheson: &#8220;fue el autor que más me ha influido como escritor&#8221;</strong>.</p>
<p>No quiero finalizar este <em>post</em> sin hacer referencia a otra obra del autor, esta vez el guion de la primera obra (una película, que no era de CF, rodada en origen para su emisión televisiva) de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Steven_Spielberg"></a><strong>Steven Spielberg</strong>, &#8220;<strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Duel">Duel</a></strong>&#8221; (que en España recibió el nombre de &#8220;<strong><a href="http://www.aullidos.com/pelicula.asp?id_pelicula=424">El Diablo Sobre Ruedas</a></strong>&#8221; y en Latinoamerica el de &#8220;<strong>El duelo</strong>&#8220;) basado en un relato que el mismo autor recien había publicado en la revista <strong>Playboy</strong>.  De nuevo el protagonista luchará solitariamente no solo contra la amenaza externa, representada aquí por un mastodóntico camión y su casi anónimo conductor, sino también, contra el propio desánimo, temor e inseguridad.</p>
<p>Para despedirme, os quiero dejar como referencia el completísimo <em>post</em> &#8220;<a href="http://www.aullidos.com/leerarticulo.asp?id_articulo=37&amp;id_Pagina=1">Terror inteligente, Richard Matheson</a>&#8221; brillantemente escrito por Miguel Martín, no os lo perdáis.</p>
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		<title>&#8220;Dhalgren&#8221; de Samuel R. Delany</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jan 2008 21:46:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;herir la ciudad otoñal.     Aullarlo así para que el mundo le de un nombre.     La absoluta oscuridad respondió con viento.     Todo lo que vosotros sabéis lo se yo: tambaleantes astronautas y empleados de banca mirando el reloj antes de la comida; actrices arreglándose el pelo delante de espejos rodeados de luces y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;<em>herir la ciudad otoñal.</em></p>
<p><em>    Aullarlo así para que el mundo le de un nombre.</em></p>
<p><em>    La absoluta oscuridad respondió con viento.</em></p>
<p><em>    <strong>Todo lo que vosotros sabéis lo se yo</strong>: tambaleantes astronautas y empleados de banca mirando el reloj antes de la comida; actrices arreglándose el pelo delante de espejos rodeados de luces  y operadores de montacargas aplastando pellas de grasa sobre la manija de acero; revueltas estudiantiles; sé que las sombrías mujeres en los sótanos agitaban la cabeza la semana pasada porque en seis meses los precios han subido desorbitadamente; como sabe el café después que lo has mantenido en tu boca, frío, durante todo un minuto.</em></p>
<p><em>    Durante todo un minuto permaneció&#8230;</em>&#8221;</p>
<p><strong>Así comienza &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dhalgren">Dhalgren</a>&#8220;</strong> (Bantam Books, Enero de 1975. Versión en español: &#8220;Dhalgren I Prisma, espejo, lentes&#8221;, Ultramar editores, Ciencia ficción nº 62, Abril de 1988; &#8220;Dhalgren II En tiempo de plaga&#8221;, Ultramar editores, Ciencia ficción nº 63, Mayo de 1988; &#8220;Dhalgren III Palimpsesto&#8221;, Ultramar editores, Ciencia ficción nº 64, Mayo de 1988) de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_R._Delany">Samuel R. Delany</a></strong>&#8230; y así sigue por más de 1100 páginas (en la edición en español, artificialmente dividida en tres volúmenes &#8220;<em>&#8230;debido a su extensión&#8230;</em>&#8220;) llenando nuestra imaginación de <strong>imágenes crípticas, pero plenas de fuerza</strong> y capacidad evocadora.</p>
<p><a href="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/op00115a.jpg" title="op00115a.jpg" rel="shadowbox[sbpost-224];player=img;"><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/op00115a.thumbnail.jpg" alt="op00115a.jpg" vspace="0" /></a> <a href="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/op00115b.jpg" title="op00115b.jpg" rel="shadowbox[sbpost-224];player=img;"><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/op00115b.thumbnail.jpg" alt="op00115b.jpg" hspace="10" vspace="20" /></a><a href="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/op00115c.jpg" title="op00115c.jpg" rel="shadowbox[sbpost-224];player=img;"><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2008/01/op00115c.thumbnail.jpg" alt="op00115c.jpg" vspace="10" /></a></p>
<p>Sin lugar a dudas el tono más poético que novelístico del libro le debe mucho a la entonces esposa de Delany, la laureada poetisa<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Marilyn_Hacker"> Marilyn Hacker</a>. <strong>Dhalgren no es un libro fácil</strong>, antes bien todo lo contrario. Leerlo requiere disciplina, concentración y tiempo, mucho tiempo. Toda un inversión, sin lugar a dudas, pero con excelente rendimiento.</p>
<p>La acción de  Dhalgren se desarrolla en Bellona, una imaginaria ciudad norteamericana que, por razones que el autor no llega a aclarar en ningún momento (ni falta que hace) se encuentra desgajada del espacio-tiempo corriente. En la gran ciudad <strong>las normales reglas de la causalidad e incluso la propia racionalidad del universo se encuentran parcialmente derogadas</strong>. En tal situación no es de extrañarse que sus habitantes, simples humanos -en la medida en que podemos catalogarnos de simples-, elijan todo tipo de posiciones frente a la vida: desde aquellos que optan por aferrase a una rutina que ha perdido toda su razón de ser hasta los que se catapultan a si mismos a los más desquiciados extremos del vicio o la virtud. Con este telón de fondo el protagonista vive unas experiencias, lee otras e imagina unas terceras, y todas estas situaciones se entrelazan incesantemente <strong>haciéndonos perder continuamente los límites entre aquello real y lo que no lo es</strong>; aunque, de todas maneras, tampoco es que haya mucha diferencia.</p>
<p>Allá, en la página 1102, podemos leer las últimas líneas: &#8220;<em>Estoy demasiado débil para escribir mucho. Pero sigo oyéndolos caminar en los árboles; no hablando. Aguardando aquí, lejos del aterrador armamento, fuera de las grandes salas de vapor y luz, más allá de la holanda y en las colinas, he venido a </em>&#8220;. Así, abruptamente, se acaba &#8220;Dhalgren&#8221;&#8230; o no&#8230; podemos entonces volver a la primera página, y seguir leyendo: &#8220;<em>herir la ciudad otoñal.</em>&#8220;, quedar entonces atrapados en una infinita repetición. Aunque no del todo. Al fin de cuentas, como señaló ya hace mucho Heráclito el antiguo pensador griego &#8220;<strong>nunca entramos dos veces en el mismo río</strong>.&#8221;</p>
<p>Samuel R. Delany es un autor de CF que a mi me gusta colocar justo en las antípodas de Asimov. Una obra escasa pero de contundente calidad hacen que su nombre pueda codearse sin ningún rubor entre los grandes del género. &#8220;Dhalgren&#8221; es su obra más conocida y después de leerla podemos entender perfectamente el porque de los <strong>cuatro años que le costó finalizarla</strong>.</p>
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		<title>Michael Cunnigham: Días memorables.</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Dec 2007 11:55:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos días, en los que algunos tienen la oportunidad de dedicar un tiempo a la lectura y otros buscan un regalo especial con que obsequiar a alguien igualmente singular, me permito recomendar un libro sencillamente fabuloso: &#8220;Dias memorables&#8221; (2005, El Aleph &#8211; Specimen Days, 2005, Farrar, Straus &#38; Giroux) de Michael Cunningham. Antes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos días, en los que algunos tienen la oportunidad de dedicar un tiempo a la lectura y otros buscan un regalo especial con que obsequiar a alguien igualmente singular, me permito recomendar un libro sencillamente fabuloso: &#8220;<strong>Dias memorables</strong>&#8221; (2005, <a href="http://www.elalepheditores.com/">El Aleph</a> &#8211; <strong>Specimen Days</strong>, 2005,  <a href="http://www.fsgbooks.com/">Farrar, Straus &amp;  Giroux</a>) de <a href="http://www.michaelcunninghamwriter.com/">Michael Cunningham</a>.</p>
<p>Antes de nada, y considerando que el tema central de mi columna es siempre la Ciencia Ficción, me siento en la necesidad de aclarar a mis posibles lectores que este <strong>no se trata de un libro de CF</strong>&#8230; o al menos no lo es en sus dos terceras partes.</p>
<p><a href="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/12/0017diasmemorables.jpg" rel="shadowbox[sbpost-184];player=img;" title="Portada Dias memorables"><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/12/0017diasmemorables.jpg" alt="Portada Dias memorables" align="left" /></a></p>
<p>El autor, premio Pulizer en 1999, obtenido por su novela, basada en la vida de Virginia Woolf &#8220;<a href="http://www.booksfactory.com/resenas/horas.htm"><strong>Las horas</strong></a>&#8220;, nos presenta en este libro un verdadero ejercicio de ingenio y polivalencia narrativa, una demostración de habilidades literarias poco vistas en estos días de autores monotemáticos y monocromos.</p>
<p>Al leer este libro, bastante después de &#8220;Las Horas&#8221; (y con el recuerdo algo más fresco de la magnífica <a href="http://www.zinema.com/pelicula/2003/lashoras.htm">película</a> basada en esta novela), me ha parecido identificar en Cunningham una <strong>cierta fascinación por lo triangular</strong>; una huida, posiblemente consciente, posiblemente no, de la simetría bilateral que tan natural y reconfortante nos resulta.</p>
<p>En &#8220;Días memorables&#8221; se encuentran tantos elementos agrupados de tres en tres, que uno empieza a buscar treses escondidos entrelineas y, en casos extremos como el mio, incluso fuera de las historias que nos trae el narrador.</p>
<p><strong>Tres géneros:</strong> Un relato fabulado llenos de reflejos decimonónicos acordes a la época reseñada; un thriller policial que a mi ver parodia (o antiparodia, con perdón por esta invención) en cierta forma a muchos autores de <em>best sellers</em> presentando en tan sólo 120 páginas de prosa exquisita lo que otros nos ofrecen en 600 u 800 de subliteratura  y, finalmente, una novela corta de CF hecha como siguiendo la receta de un alquimista: 300 gr. de androide, un buen puñado de alienígena, decadencia social generalizada durante cuatro noches&#8230; pero que detrás de todos esos lugares comunes (para el susodicho género) nos presenta una historia llena de ternura y un canto a la tolerancia.</p>
<p><strong>Tres historias</strong> muy distintas: La de un niño, en pleno apogeo de la revolución industrial,que logra contactar simultaneamente con su yo más interno y con un universo habitado por espíritus susurrantes, reales o imaginarios, que más da. La de una forense psiquiátrica que trabaja en la unidad antiterrorista de la policía y recupera su yo más personal en una huida hacia adelante sin esperanza. Un androide lleno de inquietudes espirituales que encuentra en una extraterrestre y un joven buscavidas la compañía necesaria para salvarse a si mismo, y no sólo desde el punto de vista físico.</p>
<p><strong>Tres nombres de protagonistas</strong>: Simon/Simon/Simon, Catherine/Cat/Cataree, Lucas/Lucke/Lucka.</p>
<p><strong>Tres ejes conductivos:</strong> &#8220;<a href="http://books.google.es/books?id=c9al-gycpFsC&amp;printsec=frontcover&amp;vq=hojas+de+hierba">Hojas de Hierba</a>&#8221; de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Walt_Whitman">Walt Witman</a> ya de por si un elemento de peso más que suficiente, La ciudad de Nueva York con sus poliédricas y complejas relaciones y La dinámica constante entre progreso (generalmente entendido como progreso material) y decadencia (moral, espiritual, humana en suma).</p>
<p><strong>Tres objetos</strong> que van pasando de historia en historia a través del tiempo: el apartamento de la calle 5 en el que siempre vive uno de los protagonistas, un delicado cuenco de porcelana, blanco y azul, que sobrevive misteriosamente a las inevitables vicisitudes de esos más de trescientos años que trascurren entre historias y el Fuego como elemento creador y destructor por una parte y purificador por otra.</p>
<p>Al terminar la lectura, profunda y amena a un tiempo, de este hermoso libro me queda un espeso poso de admiración por el autor. Como aquellos magos houdinianos que se cargaban de cadenas, corsés e impedimentas para intentar sus imposibles escapes, Michael Cunningham añade restricción tras restricción a su &#8220;plan de obra&#8221; y a pesar de ello surge al final del redoble de tambores asombrosamente indemne con tres deliciosas historias entre sus elegantes manos.</p>
<p>Para despedirme citaré en el original inglés unos versos de &#8220;Hojas de hierba&#8221; que resuenan repetidamente a todo lo largo de los tres fragmentos de la &#8220;Días Memorables&#8221;:</p>
<p><em>I celebrate myself, and sing myself, </em><br />
<em>And what I assume you shall assume, </em><br />
<em>For every atom belonging to me as good belongs to you</em></p>
<p>Feliz lectura</p>
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		<title>De donde beben los autores: el origen de &#8220;Dune&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Dec 2007 22:37:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy, como quien dice, recién regresando de un corto viaje por tierras turcas: la costa mediterránea y la Capadocia. Una experiencia -literatura aparte- del todo recomendable. Ya en el primer día del viaje empecé por sentir una sensación extraña, una especie de deja vu de esa categoría de los inexplicables (supongo que de haber viajado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy, como quien dice, recién regresando de un corto viaje por tierras turcas: la costa mediterránea y la Capadocia. Una experiencia -literatura aparte- del todo recomendable.</p>
<p><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/12/dune-1.jpg" alt="La Fremen" align="left" hspace="5" vspace="5" />Ya en el primer día del viaje <strong>empecé por sentir una sensación extraña, una especie de <em>deja vu</em> </strong>de esa categoría de los inexplicables (supongo que de haber viajado a <strong>Turquía </strong>previamente lo recordaría con claridad). Me daba la impresión de que si lograba mirar cierto callejón o a algún lugareño de reojo, desde un cierto punto de vista y con un determinado ángulo de la luz lograría encontrarme con la explicación del porqué de esa familiaridad.</p>
<p>Ya en el tercer día del viaje todo se desveló ante mí de una forma inmediata, contundente: <strong>me encontraba en Dune,</strong> el planeta-desierto del <a href="http://www.fantasymundo.com/articulo.php?articulo=109">libro homónimo</a> de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Frank_Herbert">Frank Herbert</a></strong>. Frente a mí, al otro lado del objetivo de mi cámara se encontraba <strong>una auténtica <em>Fremen</em></strong><em>.  </em>Ya sé que los más puristas me dirán que sus ojos no son &#8220;totalmente azules sin rastro de blanco&#8221; y los más detallistas incluso apuntarán que los <em>Fremen </em>eran de contextura delgada y no estaban &#8220;inflados de agua&#8221; como mi involuntaria modelo. Pero no <img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/12/dune-2.jpg" alt="dune-2.jpg" align="right" hspace="5" vspace="5" /> me importa, el espíritu que me hablaba desde esta mujer era un espíritu <em>Fremen</em>.</p>
<p>En Turco agua se dice <em>su</em>, lo que me recordó en el grito de los vendedores de agua de Dune &#8220;soo soo sook&#8221; (según una <a href="http://polyfem.blogspot.com/2005/03/cries-of-water-in-fiction-and-reality.html">referencia</a> que encontré <em>a posteriori</em> el grito puede venir de &#8220;Su, soguk su&#8221; es decir: agua, agua fresca, que en turco  para un angloparlante podría tener un sonido similar).</p>
<p>También la <strong>&#8220;especia&#8221;</strong>, en el universo diseñado por Herbert para Dune es uno de los elementos de control del poder. Me resultaba inevitable pensar en <strong>cómo el Imperio Otomano </strong>había construido gran parte de su potencial económico y militar gracias<strong> al control de la ruta por la cual las especies</strong> llegaban a Europa desde el lejano Oriente.</p>
<p>Más adelante, con tan sólo un poco de fantasía veía aparecer ante mí gigantescos <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gusanos_de_arena">gusanos de arena</a> en las caprichosas formaciones que la erosión esculpía en las rocas</strong>, que las erupciones volcánicas dejaron a todo lo largo y ancho de la <strong>Capadocia</strong>. Me gustaba imaginarme a mí mismo cabalgando una de esas monstruosas criaturas cuando caminaba, cámara en ristre, por las torturadas piedras.</p>
<p>Las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kaymakl%C4%B1"><strong>ciudades subterráneas como Kaymakli</strong>,</a> que construyeron  los habitantes de Anatolia desde la época de los hititas no pueden sino recordarme los &#8220;<em><strong>sietch</strong></em>&#8221; que los <em>Fremen </em>construían para su protección y como hábitat social y religioso.</p>
<p><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/12/dune-3.jpg" alt="dune-3.jpg" align="left" hspace="5" vspace="5" />Finalmente el viaje llegó a su término. La última noche, en el vestíbulo del hotel jugaba una partida de <strong><a href="http://www.ludoteka.com/backgammon-es.html">backgammon</a></strong> <strong>(el juego nacional turco) </strong>mientras bebía la que es la compañía ideal para este entretenimiento: el <a href="http://www.aturquia.com/gastronomia/raki.htm">Raki</a> (que podríamos denominar la bebida nacional turca). En ese momento llegó a mi la última iluminación&#8230; <strong>Raki puede muy bien ser el nombre que inspiró el apelativo Fremen de Dune: Arrakis.</strong></p>
<p>No me cabe la menor duda; <strong>de ahí fue que bebió Frank Herbert su inspiración</strong>. Yo, por si acaso, me he comprado un par de botellas&#8230;</p>
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		<title>La santísima trinidad</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Nov 2007 23:19:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[Muchos aficionados serios de la CF suelen rezarle a una especie de Dios con tres cabezas: Isaac Asimov, Robert Heinlein y Arthur C. Clarke. Ya conocéis mi dispar opinión sobre los dos primeros autores, ahora ha llegado la hora de hablar del tercero. Clarke pertenece a esa distinguida subespecie de escritores de CF que realmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos aficionados serios de la CF suelen rezarle a una especie de Dios con tres cabezas: <strong>Isaac Asimov</strong>, <strong>Robert Heinlein</strong> y <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_C._Clarke">Arthur C. Clarke</a></strong>. Ya conocéis mi dispar opinión sobre los dos primeros autores, ahora ha llegado la hora de hablar del tercero.</p>
<p><a href="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/11/satellite.jpg" rel="shadowbox[sbpost-129];player=img;" title="Satelite"><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/11/satellite.jpg" alt="Satelite" align="absmiddle" border="1" width="450" /></a></p>
<p>Clarke pertenece a esa distinguida subespecie de escritores de CF que realmente saben de lo que hablan. Científico antes que escritor, ello no le hace descuidar cuestiones importantes como el desarrollo de los personajes y un cuidado, no siempre del todo esmerado, con las formas.</p>
<p>Pertenece al autor una de las obras puntal de la CF de todos los tiempos <strong>2001 una odisea espacial</strong> (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/2001:_A_Space_Odyssey_%28novel%29">2001: A Space Odyssey</a>,<em><strong> </strong></em>1968,  Hutchinson), llevada magistralmente al cine por <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Stanley_Kubrick">Stanley Kubrick</a></strong>. Pero no es de 2001 de lo que me apetece hablar hoy&#8230;</p>
<p><strong><a href="http://www.leelibros.com/biblioteca/?q=node/1552">Cita con Rama</a></strong> (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rendezvous_with_Rama">Redezvous with Rama</a>, 1972, Harcourt Brace Jovanovich), publicada  cuatro años después es para mi una obra muy superior y que desvela a un Arthur C. Clarke mucho más brillante tanto en la temática humanística como en la necesaria dosis de aventura. Cita con Rama es un libro que se lee de forma compulsiva, aprovechando para hacerlo todos los momentos y circunstancias en la ello es posible (sin comentarios, por favor). El lector se encuentra atrapado en un torbellino continuado de sorpresas e inesperados que no finaliza siquiera en la última página. Como si de un libro de novela negra se tratara, la última frase llega a nuestra mente consciente con la contundencia de un disparo y nos hace exclamar (en mi caso, seguramente, en voz alta): por supuesto.</p>
<p>Al finalizar la lectura de este libro uno no puede no sentir la imperiosa necesidad de salir corriendo a la librería para comprar la secuela del mismo: <a href="http://www.leelibros.com/biblioteca/?q=node/34948">Rama II</a> (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rama_II_%28novel%29">Rama II</a>,1982, Orion), escrito por Clarke en colaboración con Gentry Lee (en realidad escrito por Gentry Lee bajo la supervisión superficial de Arthur C. Clarke). ¡Qué decepción!, la narración ágil de su antecesora se convierte aquí en un acartonado estilo en el que la acción avanza a trompicones de la mano de unos personajes que de tan lineales parecen recortados en papel periódico. Sólo la necesidad de completar lo que yo siempre pensé que sería una trilogía me llevó a torturarme con la lectura del siguiente volumen de la saga: El Jardín de Rama (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Garden_of_Rama">The Garden of Rama</a>, 1991, Gollancz) del mismo equipo Lee-Clarke. Más de lo mismo, una lectura que no llega a valer el tiempo que se invierte en ella.</p>
<p><a href="http://www.leelibros.com/biblioteca/?q=node/35403">Rama Revelada</a> (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rama_Revealed">Rama Revealed</a>, 1993, Gollancz),  tuvo que esperar por mi para que lo leyera. Sólo mi tozudez al parecer innata (y que solamente el Ulises de Joyce y La isla del día antes de Eco han sido más fuertes, aunque por distintas razones) para terminar una lectura iniciada me llevó años después a las páginas de este libro. Esto al final resultó ser bueno. La colaboración Lee-Clarke parece haber dado al fin algo bueno de si. Los personajes conocidos ganan repentinamente profundidad y las historias con cierto &#8220;rintintin&#8221; de moralina barata de los dos anteriores volúmenes se convierte aquí en una mucho más seria disquisición sobre la naturaleza humana&#8230; y sobre humana. Una verdadera lástima que para llegar a entender Rama Revelada no sea posible ahorrase el calvario de  las anteriores lecturas poder saltar de Cita con Rama directamente a Rama Revelada sería todo un detalle.</p>
<p>De todas maneras,  Clarke es un autor que probablemente no pasará a la posteridad por su obra de CF. No tiene la calidad de un Heinlein ni la profusa obra de un Asimov. Posiblemente su recuerdo se base en su aportación a la Ciencia&#8230; sin Ficción.</p>
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		<title>Trilogía marciana</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Nov 2007 01:32:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[A menudo se ha utilizado el apelativo de &#8220;Literatura de anticipación&#8221; para referirse a la Ciencia Ficción (CF) como un todo. No obstante, el que escribe considera que no toda la CF es anticipación (en algunos casos tampoco literatura, pero eso es tema de otra conversación), más aún, pocas obras del género merecen -de nuevo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A menudo se ha utilizado el apelativo de &#8220;<strong>Literatura de anticipación</strong>&#8221; para referirse a la Ciencia Ficción (CF) como un todo. No obstante, el que escribe considera que no toda la CF es anticipación (en algunos casos tampoco literatura, pero eso es tema de otra conversación), más aún, pocas obras del género merecen -de nuevo desde mi poco humilde punto de vista- ser consideradas como literatura de anticipación.</p>
<p>Para ser tenido como &#8220;literatura de anticipación&#8221; un relato o una novela de CF requieren tratar sobre un futuro plausible, realizable. Y esto no solamente en lo científico; política, sociedad, psicología humana han de formar necesariamente parte del coctel que el autor nos ha de servir.</p>
<p>Más recientemente se ha acuñado un termino: Real Science Fiction (<strong>Ciencia Ficción Hiperrealista</strong>, según se ha dado en llamar en castellano) que, más o menos, encaja con lo que yo identifico como literatura de anticipación.</p>
<p><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kim_Stanley_Robinson">Kim Stanley Robinson</a> </strong>es uno de los paladines destacados de esta corriente. Durante dos décadas se dedico a investigar conjuntamente con científicos y técnicos de la NASA para comprender las posibilidades reales de la colonización de nuestro Sistema Solar. Fruto de esta colaboración es su <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mars_trilogy">Trilogía marciana</a>, compuesta por: &#8220;<strong>Marte Rojo</strong>&#8221; (Red Mars, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bantam_Spectra">Spectra,</a> 1993), &#8220;<strong>Marte Verde</strong>&#8221; (Green Mars, Spectra, 1994) y &#8220;<strong>Marte Azul</strong>&#8221; (Blue Mars, Spectra, 1996).</p>
<p><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/11/dsc02339.JPG" alt="La" align="left" /> En Las casi dos mil páginas con las que cuenta la edición española (Minotauro, 1996, 1997 y 1998 respectivamente) el autor nos hace recorrer los dos siglos (desde año 2026 al 2212) que van desde la primera expedición colonizadora -<em>los primeros cien</em>- hasta la implantación de una nación marciana independiente y perfectamente conformada. No se trata aquí de detallar los pasos seguidos para la terraformación de todo un planeta -que se hace- sino también de explorar en como se desarrollaría social, política y psicológicamente  el grupo humano que conquistaría primero y poblaría después, con todo derecho, la roja orbe.</p>
<p>K. S. Robinson nos narra una historia de logros y fracasos, nos presenta unas descripciones de <strong>sobrecogedora y poética belleza</strong> y desarrolla unos <strong>personajes poliédricos</strong> de compleja y enriquecedora psicología. Es difícil no terminar amando ese Marte imaginado y posible.</p>
<p>Ahí, sin embargo, no queda la cosa. El escritor no se olvida que la Tierra puede llegar a ser un molesto y hasta peligroso vecino. En el ínterin  nuestro planeta también se ve sacudido por acontecimientos y tendencias de diversa magnitud que afectarán de múltiples formas su propia evolución y su relación con Marte: el <strong>cambio climático</strong>, la evolución de <strong>las empresas</strong> que llegan a tener un poder y una capacidad de acción muy superiores a la de los distintos países, la incesante <strong>presión demográfica</strong> entre otros factores son desarrollados en la obra con acierto y claridad de visión. Lo importante no es sólo lo que sucede, sino que lo que sucede siempre tiene consecuencias.</p>
<p>Al final seremos testigos de como se desarrolla frente a nosotros <strong>una cultura marciana</strong> propia que no por exótica nos llega a resultar extraña: nuevas formas de relación social, nuevas variantes religiosas, nuevos deportes, una nueva ética y práctica del sexo o una organización política propia son solo algunas de las características de esta cultura que vemos nacer y desarrollarse e incluso, en algunos casos, fracasar y morir.</p>
<p>Marte Rojo, Marte Verde, Marte Azul: Ciencia Ficción para aquellos a los que no les interesa/gusta la Ciencia Ficción.</p>
<p><img src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/11/bandera-de-marte.png" alt="Bandera de Marte" align="middle" /></p>
<p>Como dato curioso, la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_del_planeta_Marte">bandera de Marte</a></strong> se inspira en la &#8220;Trilogía marciana&#8221; de K. S. Robinson.</p>
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		<title>El maestro</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Oct 2007 20:49:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy quiero hablar de un autor de CF y hacerlo no me cuesta en lo absoluto. Podría elegir entre docenas de candidatos, pero tengo que elegir uno sólo. Y eso si que resulta difícil. Al final la elección me resulta asombrosa a mi mismo, sin embargo, esta completamente cargada de razones. En medio de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy quiero hablar de un autor de CF y hacerlo no me cuesta en lo absoluto. Podría elegir entre docenas de candidatos, pero tengo que elegir uno sólo. Y eso si que resulta difícil. Al final la elección me resulta asombrosa a mi mismo, sin embargo, esta completamente cargada de razones.<br />
En medio de la guerra civil que sucedió a la revolución de octubre, mientras Trosky se encontraba a punto de derrotar a los militares del viejo régimen y Lenin implantaba el que había sido su lema de &#8220;Todo el poder a los Soviets&#8221;, nacía en Petrovichi, una pequeña ciudad a 400 Km. al sudoeste de Moscú, el que sería el mayor de los tres hermanos Asimov : Isaac. Poco más de tres años después la familia abandona el país y emigra a Los Estado Unidos.  No podemos decir que en la literatura de <a href="http://www.laflecha.net/perfiles/ciencia/isaac_asimov">Isaac Asimov</a> exista ningún vestigio de influencias rusas; el es, para todos los efectos, un norteamericano.</p>
<p>Pero aquí no tengo la intención de hacer una reseña biográfica del autor, que de esas ya hay varias y muy buenas. Hablaré más bien de la profusa y a mi entender bastante mediocre producción literaria de este autor.</p>
<p>Isaac Asimov es un producto del boom de las <em>fanzines</em> de CF, la posteriormente denominada Edad de Oro de la Ciencia Ficción, que se vivió en los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX. O, tal vez, es al revés Isaac Asimov, probablemente tuvo bastante que ver en que ese boom se produjera. Su primer cuento editado se publica precisamente en uno de estas revistas: Amazing Stories. Se trata de <em>Marooned of Vesta </em>(Abandonado fuera de Vesta 1939). El estilo es lineal, prácticamente infantil, y los personajes simples caricaturas de lo que a mi se me antojan una especie de <em>cowboys</em> espaciales, pero los 64 dólares (de 1939) que su venta le reportó al jovencísimo Asimov fueron de buen seguro el mejor estímulo que este necesitaba para convertirse en el asiduo escritor en el que se convirtió.</p>
<p>En algún lugar leí la aseveración de que la CF no es una literatura de personajes sino de que lo es de las ideas. Aunque no se puede decir que comparta esa atrevida afirmación una cosa es indudable: sin buenas ideas no hay CF. No importa lo bien que este desarrollado el argumento ni lo brillantemente expuesta que quede la psicología de los personajes más profundos que se puedan imaginar, si detrás de todo ello no hay una buena idea&#8230; una idea brillante, no estamos frente a buena CF. Y de eso, de ideas brillante y originales estaba Asimov lleno a rebosar. Tanto así que me he sentido en la obligación de que este fuera el primer autor que trato de forma monográfica (y no porque empiece por &#8220;A&#8221;, como me hizo ver mi esposa).</p>
<p>Durante 53 años Issac Asimov nunca dejó de publicar, de hecho en sus últimos años de vida mantuvo un febril ritmo de trabajo con casi un nuevo libro en la imprenta cada mes. Aunque su obra de CF no representa ni tan sólo el 20% de su <a href="http://www.asimovonline.com/oldsite/asimov_catalogue.html">bibliografía,</a> la ley de los grandes números la convierte en una de las colecciones más importantes de un autor, y está llena de ejemplos paradigmáticos dentro del género.</p>
<p>La <a href="http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00913.htm">Trilogía de la Fundación</a> es uno de esos ejemplos sin los cuales no es posible hablar de CF. Estos libros son en realidad una recopilación de cuentos aparecidos durante los años &#8217;40 y &#8217;50 del siglo pasado en el <em>fanzine</em> <em>Astounding </em> -dirigido por John Campbell, gran amigo de Asimov- la idea totalmente original de la decadencia de un gran imperio de alcance galáctico, la elaborada descripción de la psicohistoria como disciplina científica totalmente plausible, unos personajes fuertes y claros (aunque, todo se ha de decir, nada profundos) aparecieron como una auténtica revelación divina que ha servido de inspiración a innumerables autores -tal vez el más claro exponente de esto consista en la saga de Star Wars, innegablemente asimoviana- del género.</p>
<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_propios_dioses">Los propios dioses</a> es otra pieza que no puedo dejar de considerar. Editada en 1972 por un Asimov maduro y equilibrado arrasa en todos los certámenes y cosecha los más prestigiosos premios. Posiblemente formaría parte de mi lista de las 10 mejores novelas de CF&#8230; si de realizar tal lista fuera capaz algún día.</p>
<p>Asimov era un hombre de ideas claras y distintas que siempre eran expuestas de forma directa y entretenida, así que cuando en 1986 la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Asociaci%C3%B3n_de_escritores_de_ciencia_ficci%C3%B3n_y_fantas%C3%ADa_de_Estados_Unidos"><strong>SFWA</strong></a> le concede la distinción de Gran Maestro Nébula no hacían otra cosa que un acto de justicia y, sin lugar a dudas, sincera admiración.</p>
<p>Finalmente, no quiero dejar a un lado la labor de Asimov como antologista. Sus recopilaciones de relatos de CF resultan deliciosamente equilibradas y sus comentarios exquisitos y llenos de un humor inteligente y acertado.</p>
<p><strong> Asimov Esencial:</strong></p>
<p>La Trilogía de las Fundaciones:</p>
<ul>
<li>Fundación</li>
<li>Fundación e Imperio</li>
<li>Segunda Fundación</li>
</ul>
<p>Otras Novelas:</p>
<ul>
<li>Los propios dioses</li>
<li> El fin de la eternidad</li>
</ul>
<p>Libros de relatos:</p>
<ul>
<li> Yo robot</li>
<li>El hombre del bicentenario y otras historias</li>
<li>Sueños de robot</li>
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		<title>¡Silencio!&#8230; se rueda</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Oct 2007 13:52:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon Ocampo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recuerdos del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[A menudo parece que olvidamos que las artes escénicas son también una manifestación literaria. Por ello no es lo habitual hablar de cine en una columna literaria o de libros en una de cine. No obstante, me permitiré romper esa costumbre al menos una vez. Hablemos de cine. Para bien y para mal, la gran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A menudo parece que <strong>olvidamos que las artes escénicas son también una manifestación literaria</strong>. Por ello no es lo habitual hablar de cine en una columna literaria o de libros en una de cine. No obstante, me permitiré romper esa <img align="right" width="315" src="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/10/20070831_135015_d56ee568737a9aa90b37408e9d7fe0711.JPG" alt="Metropolis" height="267" />costumbre al menos una vez. <strong>Hablemos de cine.</strong></p>
<p>Para bien y para mal, la gran mayoría de las personas sólo conocen la Ciencia Ficción (en adelante CF) a través de las imágenes proyectadas en una sala de cine -o en las consabidas reposiciones de su hermana menor que nos espera fielmente en casa- a veinticuatro imágenes por segundo. Para bien, porque gracias a ello los que amamos este género tenemos la posibilidad de compartir nuestra pasión con muchos otros; y para mal, por lo pésimamente representada que queda la pobre CF por la industria del celuloide.</p>
<p>La CF, para el común de los mortales -incluso muchos de ellos lectores consumados- es sinónimo de batallas espaciales con gigantescas explosiones que retumban incluso en el vacío absoluto, de cowboys armados con rayos láser o de nuestros enemigos de siempre (como antes los soviéticos o ahora los terroristas islámicos, qué se yo) extrañamente disfrazados con alienígenas complementos. Pocos de ellos sabran que <strong>la primera película del género</strong>, <a href="http://sfstory.free.fr/films/voyagedanslalune.html"><em><strong>Le voyage dans la lune</strong></em></a> (<strong>Viaje a la luna</strong>) del francés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Georges_M%C3%A9li%C3%A8s"><strong>George Méliès</strong></a> fue producida <strong>cuando el cinemascopio contaba con tan sólo siete añitos de vida</strong>. Una verdadera pionera en el séptimo arte.</p>
<p>De todas maneras, el medio manda&#8230; o como estableció <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_McLuhan"><strong>McLuhan</strong></a>: <strong>el medio es el mensaje</strong>. En el cine, o al menos en el cine que persigue hablar de millonarias taquillas, priva lo espectacular, las imágenes efectistas. Y de eso la CF, en particular la denominada &#8220;<strong><em>space opera&#8221;</em></strong> (ya hablaremos más adelante), tiene mucho de donde sacar. Sin embargo, las sutilezas conceptuales de un <strong>Delany</strong> o el enorme abanico de emociones de una <strong>Ursula K. Le Guin</strong> o una <strong>Octavia Butler</strong> difícilmente sobrevivirían al proceso de filmación.</p>
<p>No obstante, de vez en cuando, surge una luz en la oscuridad y aparecen <strong>verdaderas joyas escondidas en medio del estiércol</strong>. Una de esas joyas es <a href="http://www.kino.com/metropolis/"><em><strong>Metropolis</strong></em> </a>del director alemán <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fritz_Lang"><strong>Fritz Lang</strong></a>. Metropolis se estrenó en el lejano año de 1927 y, aparte de ser uno de los referentes del expresionismo cinematográfico es una muestra de un extraño paradigma: la película es mejor que el libro.</p>
<p><a href="http://www.literaturate.com/wp-content/uploads/2007/10/20070831_135015_d56ee568737a9aa90b37408e9d7fe0711.JPG" rel="shadowbox[sbpost-56];player=img;" title="Metropolis"></a></p>
<p>No me entretendré desgranando el complejo y en algunos momentos realmente denso argumento de las tres horas de duración del filme -reducidas a poco más de dos en la restauración del año 2002 (que no he visto) -, tan sólo comentaré que <strong>en él se plasmaron de forma magistral</strong> los temas que más adelante llegarían a convertirse en verdaderos jinetes del apocalipsis: la alienación neutralizadora, el totalitarismo nazi, la lucha de clases en su forma mas destructiva, etc. El final, tal vez lo menos agraciado de la historia, nos presenta una visión esperanzadora en la que&#8230; pero no, dejaré que vosotros mismos lo averigüéis</p>
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