Todos viajamos para contar el viaje.
De esta manera, hacemos partícipes a los demás de las experiencias que vivimos durante el periplo. A los que nos gusta cargar con la maleta de un lado a otro, probablemente, nos encantaría emular a Burton Holmes (1.870-1.958), “Travelogues, el mayor viajero de su tiempo” y “Travelogues, alrededor del mundo”. Su mirada y curiosidad, a través del visor de su máquina fotográfica, no tuvo límites. Gran comunicador y precursor de las conferencias ilustradas. Yo también viajo con frecuencia y llevo colgada en el hombro mi cámara; pero reconozco que soy una pésima caricatura de mi idolatrado Holmes.
Hace unos meses tuve la satisfacción de tomar un café en el “Tortoni”, en Buenos Aires. Está situado en el número 829 (actual 825) de la Avenida de Mayo. Como anécdota, más arriba de la calle, se encuentra el Hotel Castelar, otro punto de reunión de literatos. Fue morada ...
Voy a hablar sobre mi gran amigo, el libro, por el que siento verdadero cariño y respeto. Pero no del contenido que esconde entre sus páginas, sino de ése que para mí no tiene título ni autor. El que define el Diccionario como:” Conjunto de hojas o pliegos escritos o impresos y encuadernados en un mismo volumen”.
Me encanta contemplar mis libros estoy orgullosa de todos ellos. Advierto que no sólo los tengo ahí para verlos. También disfruto al leerlos, me fascinan; algunos hasta releerlos me resulta placentero. Para mí es como si fueran seres vivos, y así los trato.
Me sitúo delante de las estanterías de casa: observo cómo están colocados: unos en vertical; otros en horizontal, a veces inclinados, uno encima de otro, todos ahí, apretaditos. Algunos, lo más atrevidos, sobresalen a los demás en altura.
Al azar, escojo uno. Lo sostengo entre mis manos, le doy vueltas. Me gusta manosearlos, ...