Sé que mucha gente se lo piensa dos veces antes de comprar un “novelón”;tanta letra impone, es cierto. Pero reconozco que para mí leer un novelón es un placer especial.
Hablo de estas novelas bien largas, ésas que incluso cuesta levantar con una sola mano para leer la contraportada, porque tienen más de 600 ó 700 páginas. Las sopeso en la librería (nunca mejor dicho): leo la primera página… si empieza bien, si me introduce en su mundo en esas frases de apertura, y si es bien voluminosa, ya no hay nada que hacer. Tengo que llevármelo.
Pienso en caprichos como “Un buen partido” de Vikram Seth (un novelón como dios manda, dos volúmenes de 500 páginas o más), o “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo“, de Haruki Mirakami, que estoy leyendo ahora mismo.
Qué placer cargar con un libro así en la bolsa de la librería, que ...