El templo de los libros
Para comenzar, nuevamente recuerdo a mi idolatrado trotamundos Burton Holmes. Una vez le comentó un amigo: Dice un adagio japonés“Es mejor ver algo una vez, que comentarlo cien veces”, a lo que él añadió: “Pero contar algo es mejor que no hacerlo en absoluto”.
Imagino que cada viajero es poseedor de un enorme saco. En él guardamos todo aquello que vamos recolectando de las cosechas de sabiduría que en cada lugar se produce. Cuando se proyecta un viaje, siempre se debe tener información anticipada sobre los lugares que visitaremos. No basta con ese programa concebido por una agencia de viajes: allí nos llevan y aquí nos traen. La aventura está al alcance de todos: lo mejor son las experiencias, las vivencias y la comunicación que se adquiere a través de los lugareños. Para conocer, casi todo esto, hay que doblar esa esquina del Hotel, y asomarse.
Sin embargo, una no puede dejar de imaginar cierta ingenuidad, algo de romanticismo, al gusto por la aventura, que una querría genuino. Una ayuda indispensable son las lecturas sobre viajes; otros de mis admirados escritores son: Nigel Barley (Reino Unido 1.947) Antropólogo y viajero incansable autor de “El antropólogo inocente” y “Bailando sobre la tumba”. Y el otro Robert D. Karplan (Boston 1.951) Periodista y escritor, algunos de sus mejores libros son: “Viaje a los confines de la Tierra” y “Soldados de Dios”.
Cada vez que emprendo un viaje llevo anotada en mi “Moleskine” dos de las debilidades que me dominan: visitar las librerias, y no sé por qué, también los mercados. Creo que los mercados son el centro de la vida, son el principio y el final del camino; el mejor museo dónde se puede contemplar el ir y venir de una ciudad, tomar su pulso.
Esta vez, vamos a dar un salto imaginario para trasladarnos a otro lugar del Continente americano: Los Ángeles (California). A esta gran urbe se le puede asignar el calificativo de “La ciudad más caótica del planeta”. Durante mi estancia por estas latitudes, además de recorrer gran parte de su territorio, tuve la oportunidad de conocer la mayor librería que jamás había visto. Personalmente la bauticé como “El Templo de los Libros”.
Para llegar a esta gigantesca supertienda hay que dirigirse hacia West Hollywood, en el Área Metropolitana de Los Ángeles. Se halla situada en la zona de La Brea, entre la 3ª y Fairfax Av. dentro del complejo “MOLL EL GROVE”. en este lugar también está el “Farmer’s Market” (mercado).
En su calle principal se alza majestuoso, como un templo, el Edificio “Barnes & Nobles”, perteneciente a la mayor Cadena de Librerías del mundo. Vende sólo en Estados Unidos, y en cada ciudad importante hay una tienda similar. En 1.987 la compañía empezó el prototipo de las Supertiendas, con superficies de 2.500 a 3.000 m2 de exposición. El número de títulos manejados por cada Supertienda oscila de 60.000 a 175.000.
Una vez dentro, ya estás inmerso en el mundo de los libros. Puedes imaginar a esta Librería como un gran bosque de estanterías dónde es fácil perderse entre volúmenes, aunque todos está perfectamente organizado y clasificado. Puedes encontrar todo tipo de libro sobre cualquier tema. Con la mirada recorres las interminables hileras, reconociendo un sinfín de autores americanos: Arthur Miller, Truman Capote, Raymond Carver, Paul Auster, Ken Follet, Heminway, Faulkner, Tenesse Williams, Irving, y un largo etcétera.
Hasta hace poco, en Estados Unidos era difícil encontrar libros en español. Las librerías importantes han reconocido el potencial del mercado hispano, superan los 36 millones, que están solicitando cada vez más libros en español, tanto de autores latinoamericanos, españoles o traducciones al español de escritores ingleses: Borges, Cortazar, Belgrano, Neruda, Huidoro, Aleixandre, Allende, Delibes, García Márquez, Pérez Reverte, Muñoz Molina, Ballester, Saramago, Ayala, Oscar Wilde, Kipling, Robert Graves, Conan Doyle, y tantos otros.
El edificio tiene dos plantas. En sus instalaciones cuenta con una Sala de Juegos para los peques y un área para preparar regalos. Una gran zona dedicada a Internet. En el primer piso, junto a las cristaleras que forman la fachada, un confortable Salón de Lecturas, amueblado con cómodos sillones y su punto de luz. En una esquina está situado un pequeño mostrador, la cadena Starbucks sirve café. Un poco más alejada hay sillas y mesas donde pueden celebrarse tertulias, reuniones o simplemente descansar. En estas áreas puedes permanecer todo el tiempo que quieras. A los clientes les está permitido disponer de los periódicos, revistas actuales, así como escoger el libro que desee para leer, eso sí, durante el tiempo del horario comercial.
En esta inmensa Libreria hay un Gran Salón en el que se organizan múltiples eventos: firmas de autores, charlas, conferencias, conciertos, recitales, etc.
En cuanto a precios de los libros, es bastante más barato y ofertan cada día. Por vía Internet sus ventas también son muy importantes.
Después de este encuentro con los libros, lo mejor es dirigirse hacia el tradicional “Farmer’s Market, que fue instituido en Julio de 1.934 por un grupo de granjeros de la zona. Es un lugar bullicioso y divertido para comprar comida, ropas, regalos; también para degustar, en sus típicos kioskos, la auténtica comida mejicana, que la preparan mientras estás bebiendo una refrescante jarra de cervza “Coronitas”.
Curiosidades.- La cadena de Librerías Barnes &Nobles vendió en sólo 48 horas de su lanzamiento 1,8 millones de ejemplares del último libro de la serie Harry Potter.
Como novedad, el último libro piblicado de Woody Allen, titulado “Pura Amargura-Cuentos”.
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8 Comentarios
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Veo que compartimos dos pasiones, los libros y los viajes.
Igual que tu, cuando visito una ciudad, me encanta visitar los mercados y mercadillos y las librerías a lo que añado las casas más o menos “museificadas” de los lugareños célebres. Me encanta callejear solitario por las zonas más antiguas capturando con mi cámara las personas, las piedras y las maderas del lugar.
Pero volviendo a tu post. A mi me produce una tremenda tristeza/rabia ver la pobreza que en mis país (España) tiene el mundo libretero.
Y no es que no existan buenas librerías, que las hay, sino que no lo hacen en la proporción que encontramos en otros países. Y no me refiero a los Estados Unidos ni otra gran potencia económica.
No hace mucho visitaba frecuentemente Bratislava. La capital Eslovaca no alcanza el medio millón de habitantes y por todos sitios se ve que el nivel de vida aún dista mucho del de otros países del continente. Por todos sitios, menos en las librerías: el casco antiguo abundaba de ellas y en cada centro comercial se encontraba al menos una (en particular hay una cadena de nombre “Pantha Rei” (si mal no recuerdo) con tiendas en el entorno a los 500-800 metros, con cafetería, zona de lectura infantil y esa serie de recursos que nos comentabas. No se si Bratislava contará con mas metros cuadrados de librerías que Barcelona. Pero eso sí, por habitante, tanto cuantitativamente como cualitativamente están mucho mejor servidos.
no tiene el encanto de las viejas librerías de antaño, pero suena muy bien eso de poder sentarse a leer en tu silloncito y tomar un café sin que nadie te moleste, mientras decides qué libro llevarte
También yo me pierdo por las ciudades, y el mapa ayuda menos que la pregunta necesaria al lugareño de turno. Así, buscando un parque determinado en Logroño, encontré una magnifica librería donde “perdí” una hora hojeando libros y resguardada de los 42ºC que “dolían” en el exterior. Pero como en casi cualquier tienda de este tipo, no había nadie. Desgraciadamente están más poblados los centros comerciales que los templos de los libros.
Gracias Ramón por tu comentario. Compartimos las mismas inquietudes. Al igual que tú siempre voy como un perchero, con las cámaras de video y fotos, dispuesta a dejar eternizada esa imagen que no quisiera que se me escapara. Me gusta “patear” las ciudades y sobre todo la comunicación con los lugareños. Suelo viajar con frecuencia, a veces sola,y disfuto cada vez que visito un pais.
Referente a las visitas preferentes, a mi me ocurre lo mismo. Ya leerás mis próximos post.
A Diana. Tienes mucha razón,estos grandes “mastodontes” no tienen el carisma de las antiguas librerias españolas (aquí en Sevilla había unas pocas)con su mesa de camilla, donde en las trastiendas se celebraban tantas tertulias de jóvenes, y no tan jóvenes escritores. Pero las modas van cambiando, y los peces gordos se comen a los pequeñines.
A Eloisa. Efectivamente, las librerias son lugares que no tienen muchos vsitantes, sólo aquellos que tienen interés por el mundo de los libros. Yo suelo pasar bastante tiempo en la cadena de “Beta”, me encanta curiosear las estanterias y ojear las novedades. Aparte de esta cadena, aquí en Sevilla aún quedan algunos “templitos”.
No he visitado ninguna tan grande como esta, y si lo hiciera me temo que no sería capaz de salir y pediría además una cama.
Creo que prefiero las librerias con mesa de camilla o pasear entre los quioscos de libros de alguna feria en alguna ciudad, no sé, tienen otro encanto para mí.
Elisa, me gustó tu post. Yo también tengo esa curiosidad de visitar los mercados y las bibliotecas, en el primero encuentras lo que alimenta el cuerpo de la población y en el segundo, lo que alimenta el alma.
Y esa biblioteca de que hablas, parece algo fantástico, lo ideal sería ir con una tarjeta de crédito y un camión para llevarte todos los libros que quieras.