“En lugar seguro” de Wallace Stegner

Wallace Stegner, llamado el “decano de los escritores del Oeste” es un narrador americano, experto en describir ambientes y fundador de una escuela de escritura creativa.
“Un lugar seguro” es una novela intimista, inteligente, con una prosa brillante, que combina el dolor, la cultura, el amor y la emoción con ciertos toques de humor. Todo muy real como la vida misma.Â
Resulta una muestra clara de que una sencilla historia, relatada con pocos mimbres, basta para construir un libro buenisimo, hasta convertirse en un elogio de la normalidad. Eso sÃ, hace falta que el hilo argumental sea muy firme, que los personajes sean de carne y hueso, creibles y bien perfilados  y que los dialogos ofrezcan riqueza y hagan pensar. Stegner logra todo esto  sin efectos especiales y sin necesitar recursos fáciles, a los que estamos tan acostumbrados en los best-sellers. El autor hace literatura a partir de la vida corriente y por eso resulta magistral. Â
Dos matrimonios de profesores univesitarios -Charity, Sid, Larry y Sally- viven en Madison (Wiscosin).  Trabajan en una pequeña universidad, en los tiempos de la depresión económica del  1929.  Son gente a la que les gusta divertirse, muy inquietos intelectualmente,  atraviesan exitos y reveses en sus experiencias profesionales al igual que en su amistad y en su matrimonio. La naturaleza, muy bien descrita, es también el escenario de sus vidas.

Lo sorprendente de esta novela es la maestrÃa psicológica con la que el autor ha dibujado  cada personaje, cuya personalidad va creciendo en hondura a medida que avanza el libro. El narrador -Larry-  escribe en primera persona evocando cuarenta años, recuerdos de  trayectorias vitales muy diferentes, pero a las que les une la  amistad, las ganas de luchar, la cultura y ante todo el arraigo familiar.
Asà se expresa Larry “….Lo que la memoria me devuelve no es la polÃtica, ni las estrecheces de vivir con ciento cincuenta dólares al mes, ni siquiera lo que entonces escribÃa, sino los detalles de una amistad: fiestas, excusriones, paseos, conversaciones a media noche, destellos de las escasas horas libres de agobios. La amicitia dura más que la res pública, y al menos tanto como el ars poetica. O eso me parece ahora. Lo que de verdad ilumina aquellos meses son los rostros de los amigos”.
El ultimo capitulo tiene cierta ambientación teatral cuando los cuatro amigos se reunen en Vermont  para despedirse, ante la grave enfermedad de uno de ellos.
Un acertado prólogo de Ricardo Menéndez Salmón introduce la lectura de sus páginas.
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Vaya por delante que no he leÃdo esta novela, por lo que no se me ocurrirÃa emitir ningún juicio sobre ella. Pero querÃa manifestar unas ciertas dudas por tanta producción de la clase que sea procedente de Estados Unidos, cuando en Europa la mayorÃa de las veces ni siquiera se es consciente de que el arte que merece más la pena ha salido de ella.