Hay que ser valiente para querer a Pizarnik.

Aunque pocos lo saben, nació llamándose Flora, y claro está, en primavera.

Cuando uno descubre a Pizarnik piensa que, tal vez, venía de otro mundo. Cuando intentas adentrarte en sus letras piensas que ese otro mundo habitaba en ella. Y cuando bebes de su sangre entiendes que ella era un mundo. Un mundo que no se sostenía en el carbono ni en el agua.

Un mundo con su civilización propia y sus leyes (o no leyes), un mundo con su clima y su espacio, su viento y su mitología. Un mundo cuyo único alimento fue la poesía; cuya única tormenta fue la poesía; cuya única existencia fue la poesía. Un mundo que no se entiende totalmente desde este otro mundo. Un mundo con muchos siglos porque todo iba tan deprisa como el corazón de un colibrí. La noche y el día pareciera que tornaran cada dos minutos, amor y desamor cada cinco; cada cuarto de hora una guerra y cada veinte minutos un parto y así gira que te gira como una bicicleta panza arriba.

Hay que ser valiente para querer a Pizarnik. Su poema es un revólver. Tiene la intensidad y la tardanza del segundo que precede a la presión del gatillo; y la certeza y contundencia de una bala.

No sé si el Dios creador de todo lo que existe es el mismo del mundo Pizarnik, pero de ser así he de decir que su muerte es, sin lugar a dudas, uno de sus múltiples fracasos; no así su sufrimiento… que no fue en valde.

El 25 de septiembre, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, muere de una sobredosis intencional de Seconal.
Escrito con tiza en el pizarrón de su cuarto de trabajo podía leerse: “criatura en plegaria/ rabia contra la niebla// escrito/ en / el/ crepúsculo// contra/ la / opacidad// no quiero ir/ nada más/ que hasta el fondo// oh vida/ oh lenguaje/ oh Isidoro// septiembre de 1972.

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7 Comentarios

Julián Fuentes dejó un comentario el 21 julio 2008 a las 1:23
  1. No. No hay que ser valiente. Simplemente hay que amar la poesía.
    Alejandra, como todo buen poeta, vivió siempre muy cerca de los límites. Ahí, en el borde, es donde se escriben los versos de verdad.
    Por ejemplo, los que dedicó a Janis Joplin (otra que también se asomó al abismo): “a cantar dulce y a morirse luego./ no:/ a ladrar…”

Isabel Mallén dejó un comentario el 21 julio 2008 a las 18:39
  1. Parece que su vida fue una invitación a ir nada más que hasta el fondo.
    Una extensa obra para sólo 36 años de vida desgarrada y solitaria.

Jesús Domínguez dejó un comentario el 22 julio 2008 a las 20:23
  1. Hay que ser valiente para querer a Pizarnik como hay que ser valiente para asomarse a un abismo.

Raquel dejó un comentario el 26 julio 2008 a las 8:47
  1. ¿Está de moda Pizarnik? Me han llegado referencias de ella a la vez de distintas partes, desconectadas entre sí. Habrá que leerla.

Elisa I. Mellado dejó un comentario el 6 agosto 2008 a las 23:27
  1. Una auténtica poeta y muy valiente para decidir su final: el último aliento para escribir un desgarrador poema.

fiorella dejó un comentario el 19 febrero 2009 a las 19:34
  1. interesante quiero saber mas sobre Pizarnik dond consigo mas informacion ? casas de madera

azucena dejó un comentario el 12 marzo 2009 a las 0:35
  1. Me encanta, soy su admiradora. Lo tiene todo, un cuerpazo perfecto y un rostro hermosísimo. No se que tiene esta hombre que entre mas pasa el tiempo mas bello y atractivo se pone, sencillamente es alguien espectacular. Sin duda el mejor especimen de la humanidad…muebles

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