La carretera

Un amigo mío dice que esta novela marcará un antes y un después en la literatura de ciencia ficción. Yo no lo sé, porque no estoy seguro de que “La carretera” sea una novela de ciencia ficción, pero yo he terminado de leerla con lágrimas en los ojos como un idiota y eso debe significar algo. No os diré mucho de la historia, porque estoy seguro de que tarde o temprano alguien más os hablará de la novela y os convencerá para leerla (tened cuidado de que no os cuente demasiado), pero trata de un padre y un hijo caminando por una carretera en medio de un paisaje postnuclear. Cenizas, cenizas, y cenizas.
Es una novela corta pero me ha costado unos cuantos días leerla porque no era capaz de asimilar tanta desolación de una sola vez. Cada fragmento te deja hundido. Y maravillado, también. No conocía a Cormac McCarthy, seguro que vosotros sí y me podéis recomendar alguna otra de sus anteriores novelas. Porque necesito más; estoy absolutamente epatado. Y no soy el único, a juzgar por las ventas de esta novela. Debemos ser masoquistas, ¿no? Nos encanta sufrir.
No esperéis más. Leed esta novela y disfrutad sufriéndola.
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15 Comentarios
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Anoto, anoto. ¿De qué editorial es?
Respecto al género, un escritor de ccff dijo que “ciencia-ficción es cualquier historia que esté situado en el futuro” (”y en la que todo lo que sean capaces de hacer los personajes tenga una base científica”).
Ahí comienza el debate, porque por ejemplo, “La guerra de las galaxias”, ocurre “hace mucho mucho tiempo en una galaxia muy lejana” (y “la fuerza” no es algo científico, así que generalmente esa peli se incluye en el género “fantasía”, aunque haya naves espaciales.
Ramón Ocampo, nuestro experto en el género, tal vez quiera añadir algo
Editorial Mondadori.
Yo entiendo la ciencia ficción como algo relacionado con la tecnología, y en esta novela no hay nada de eso. También hay capítulos en que parece una novela de terror, oh sí. Pero creo que las etiquetas son una manera tonta de limitar el público potencial de un libro, que en este caso es ilimitado, porque cualquiera se identificará con los dos personajes y con su lucha por la supervivencia.
Coincido al 100% con Ismael. La taxonomía en literatura es para mi un ejercicio bastante vacuo. La definición de CF es un tema bastante espinoso al cual no me quedará más remedio que hacerle frente algún día.
Cormac McCarthy, por lo pronto no es lo que se consideraría un escritor de CF, así que a buen seguro si la novela se adscribe a este género no lo será por la intención del autor.
Lo que si parece cierto es que “La carretera” es un libro que vale la pena leer, el aval de Ismael es para mi sobrada garantía. No obstante, si ese no fuera el caso, lo (poco) que describe ya promete un lectura mucho más que simplemente agradable.
En cuanto a “la fuerza”, ¿quien fue el que dijo que la magia de hoy no es otra cosa que la ciencia del mañana?
Las leyes de la física dicen lo contrario
En las novelas de ciencia ficción que contienen innovaciones tecnológicas, éstas siempre están basadas en los supuestos científicos que conocemos.
Debe ser que últimamente están mejor consideradas estas novelas, también Kazuo Ishiguro se atrevió con la ccff en “Nunca me abandones” su última (¿o penúltima?) novela y él siempre había sido un escritor “realista”… Bienvenidas sean
¿Podríamos decir que las novelas de ciencia ficción “mainstream” (Ishiguro, McCarthy, Lethem) utilizan la premisa fantástica como una mera excusa para hablar de las relaciones humanas, mientras que las novelas más “hard” giran absolutamente en torno al elemento tecnológico?
mmm, también hay muchísimos autores “de ciencia ficción” que utilizan esa premisa para hablar de las relaciones humanas, ahí están grandísimas obras como “Pórtico”, “Muero por dentro” “Xenogénesis”, “El juego de Ender”, “Solaris”, “Babel 17″, “El nombre del mundo es bosque”…
Aunque en la versión más “hard” del género (Trilogía de “Marte Rojo”, por ejemplo) sí que puede que sea así, ahí no entro porque no controlo tanto a estos autores.
Realmente ahora se me hace difícil recordar títulos de CF que haya leído últimamente y que no traten fundamentalmente de las relaciones humanas o de la relación del hombre consigo mismo.
Otra cosa es que queramos denominar dentro de este contexto “relaciones humanas” la gran mayoría de los libros de ficción creo que se quedan en el nivel superficial de esas relaciones, a nivel de simple interacción física. Si acaso, en algunas (para ser justo, bastantes) el autor nos permite bucear un poco en las “motivaciones” de los personajes.
Pero si de lo que se trata es de hablar de las relaciones humanas como ese proceso de continua fusión y fisión de psiques, de esperanzas, de miedos; en fin, de humanidad. Ahí he de desdecirme de mi aserto inicial.
Pocos libros, de CF o no, tratan realmente de las relaciones humanas.
La carretera es uno de ellos…
La “Trilogía marciana” de K.S.Robinson, a pesar de ser CF hard si que desarrolla bastante la interrelación entre sus personajes: motivaciones materiales y espirituales son el motor fundamental que impulsa la acción a lo largo de todo su recorrido.
Efectivamente el proceso de terraformación de Marte se describe con el mayor rigor científico que la lectura por parte de legos permite. Todos los elementos científico/tecnológicos de la obra corresponden, cuanto menos, a ideas de proyectos reales planteados en la NASA u otros foros solventes. No obstante yo me atrevo a decir que la “Trilogía…” es una historia de personajes en busca de su libertad y de su lugar en el universo.
Eran las 3:47 a.m. de esta pasada noche cuando cerré el libro que acaba de terminar de leer y miré el despertador sobre la mesita de noche…
Este martes bajé a Barcelona, donde tenía una reunión. Habiendo salido demasiado temprano para ir a comer y demasiado tarde para aprovechar el tiempo en alguna otra cosa “de provecho” decidí acercarme a la librería del FNAC y compré “La carretera”. Las primeras líneas ya las leí de camino al coche: las notas del editor en la contraportada, la semblanza biográfica del autor, la primera página y media…
Los que somos padres no podemos hacer otra cosa que entrar en resonancia con lo que leía.
A mi no me costó tanto leerla como lo que tu cuentas, al menos no en lo que a tiempo se refiere. Las noches del martes y del miércoles fueron suficiente. En cuanto al otro coste: a ese peso en el pecho y ese dolor en la garganta no se cuanto tiempo más necesitaré para que abandone su omnipresencia.
Pues eso, eran las 3:47 a.m. pero aún tardé mucho tiempo más en dormirme.
Gracias Ismael.
Me alegro de que te haya gustado, Ramón. Quizá no es una novela que se pueda recomendar a todo el mundo, pero tienes razón, los que somos padres no tenemos más remedio que identificarnos, sufrir y devorar la historia hasta el final.
Luego he leído que se trata de una novela muy atípica dentro de la bibliografía de Cormac McCarthy, así que se quedará como una joya aislada e irrepetible, difícilmente comparable con nada.
Gracias a ti por confiar en la recomendación.
Pues lo siento, lo siento, lo siento. Pero a mí “La carretera” me ha parecido un fiasco. Un fiasco enorme. El autor no ha conseguido que conecte con los protagonistas en ningún momento. Me he aburrido sobremanera y me ha indignado el estilo literario minimalista y supuestamente rompedor del autor.
No creo que un libro sin comas, sin puntos y aparte, sin guiones de diálogo… pueda transmitir emociones Yo me pasaba toda la lectura intentando “traducir” lo que el autor pretendía decir.
Llámame carroza si quieres, pero para mi “La carrtera” es uno de esos cuadros abstractos de los que los críticos hablan maravillas pero en los que yo solo veo rayujas.
Un libro dificil (sobre todo por cómo está escrito), que a mí me ha enfadado e indignado. El estilo del autor me sacaba de la historia a cada línea.
Lo que no comprendo es cómo Ismael ha podido emocionarse con él, hacía tiempo que no leía nada que me dejara tan frío. A mí me daba igual lo que les pudiera pasar o quien pudiera morir… Hasta Dean R. Koontz me ha emocionado más, que ya es decir…
Y el final me ha parecido un sinsentido que ocurre porque el autor quiere, no porque la historia lo indique. Vamos, anda.
Me lo regalaron finalmente, y lo acabé en un par de días. Me gustó mucho, la verdad, una buena incursión en el género. Ha sido como si el autor hubiera visto la serie “Jericho” (de relativo éxito en USA) y hubiera decidido hacer su propia versión, mucho más verosímil (la serie a veces, uf)
Como anécdota, una alumna de mis cursos de Sevilla -una señora mayor- lo leyó antes que yo y comentaba: “Se nota que el escritor no está acostumbrado a coger carritos de la compra ¡Cómo si un carrito con esas ruedecitas pudiera andar por esos terrenos!”
Yo me fijé al leerlo y ¡es verdad! El carrito no hubiera podido recorrer buena parte del libro
Es cierto, yo también pensé lo del carrito. Y supongo que el autor era consciente de la inverosimilitud, pero se dejó vencer por la fuerza de una imagen; y hay que reconocer que la imagen del padre con el niño empujando el carrito por el paisaje quemado es muy poderosa.
Me alegro mucho de que te gustara el libro. Ahora que es un superventas no me siento nada original recomendándolo, pero creo que se trata de un superventas absolutamente atípico, y (más extraño todavía) es una de las pocas veces en que una historia de género recibe el aplauso tan unánime de la crítica.
Ismael: no me di cuenta y escribí una entrada sobre “la carretera” que tu ya la habías comentado en noviembre.
Sorry
Reyes
Tengo que reconocer que la forma de esribir el relato hizo que me costase mucho entender lo que pasaba y necesitaba mas tiempo para traducir y entender que para disfrutar del libro. Decidí releer el libro cuandi estaba en la pag 30 porque andaba muy perdido. En el momento que adapté mi mente a esta forma de escritura conseguí vivir al 100% la historia, sintiendo pena, dolor,sufrimiento, frio y hambre como nunca antes. Es un libro necesario para madurar como personas y que recomiendo a todo el mundo. Me parece un libro magnifico a pesar de ese final tan flojo como lleno de esperanza. Todos nos temiamos lo peor y creo que el autor no tuvo la valentia de escribirlo. En cierta manera le doy las gracias. McCarhy nos mete tanto en la historia que sobrevivir a otro final hubiese sido terrible.