“La impaciencia del corazón” de Stefan Zwieg
Novela del escritor austriaco que es difícil olvidar. Con su estilo absorbente e implacable la historia se desarrolla como el trote de un caballo, que a su paso, nos va envolviendo en su ritmo. El tema es “la falsa compasión”. El teniente Hoffmiller, uno de los protagonistas es una buena persona, muy sensible, pero joven e inexperto, compasivo pero débil. Y será su falsa compasión la que le acarree la desgracia. La figura central de la novela, la enferma Edith Kekesfalva, con su agudeza inteligente le va tendiendo lazos, hasta que el teniente cae en la trampa y en la que ella misma se verá hecha añicos. Zweig describe la enfermedad de esta joven como un banderín de enganche para tiranizar ¿enamorar?, someter….Todas las personas que le rodean son como marionetas en manos de sus frágiles miembros tullidos. Sin embargo Stefan Z. nos demuestra una vez más la libertad de los sentimientos humanos que son indomables ante cualquier presión.
Con un estilo sobrio y elegante Zweig describe las contradicciones interiores de las personas, el miedo de Hofmiller al sufrimiento propio y al ajeno. Lo mejor de la historia es el dibujo del alma humana, se podría afirmar que el autor esculpe a sus personajes. En ocasiones nos parece ver gemir a Edith, su enfermedad nos tortura desde la primera página y, aunque el final es previsible, no por intuido, deja de hacernos mella. Sus muletas son el sonido de fondo que acompaña un amor imposible: “Tiene que ayudarla…sólo usted puede ayudarla, sólo usted…..” dice el señor Kekesfalva a Hofmiller.
El médico, Condor, representa la lucidez en este drama. Sabe mantener el sentido común y va reconduciendo, de algún modo, los conflictos. En cierto momento le explica al joven teniente: “Hay dos clases de piedad. Una, débil y sentimental, que en realidad sólo es impaciencia del corazón para liberarse lo antes posible de la penosa emoción ante una desgracia ajena, es una compasión que no es exactamente compasión, sino una defensa instintiva del alma frente al dolor ejeno. Y la otra, la única que cuenta, es la compasión desprovista de lo sentimental, pero creativa, que sabe lo que quiere y está dispuesta a aguantar con paciencia y resignación hasta sus últimas fuerzas e incluso más allá.”
El estallido de la Primera Guerra Mundial cierra las heridas del dilema interior y nos describe una segunda visión de la personalidad de Hofmiller.
Una novela importante, tanto desde el punto de vista literario, como psicólogico, ya que nos muestra al hombre, sin velos ni tapujos, con sus aciertos y sus errores.
“La impaciencia del corazón”
Stefan Zweig
Narrativa Acantilado
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Leí esta novela en mi juventud y me conmocionó su contenido. La sensibilidad de sus pesonajes y la crueldad del mundo que nos rodea me sirvió para abrir un poco los ojos, que aún tenía cerrados, y darme cuenta de las cosas que ocurrían a mi alrededor. Otras novelas como Cuerpos y Almas, Servidumbre Humana, Buenos días, tristeza, El abogado del diablo, en aquellas complicadas décadas de los 60 y 70 eran obras que teníamos al alcance y con su lectura aprendí a afrontar un poco mejor aquellos tiempos.
De este buen escritor que recomiendas he leído “Carta a una desconocida”, pero lo que más me sorprendió de él fue su determinación: combatió el nazismo y fue un declarado pacifista.
La idea del suicidio siempre le rondó por la cabeza, se lo propuso a su primera mujer y lo consiguió con la segunda.
A Zweig le gustaba citar la frase de su admirado maestro Montaigne: “Cuanto más voluntaria la muerte, más bella. La vida depende de la voluntad de los otros; la muerte de la nuestra”.
Pero su suicidio podría ser calificado, y así él lo comentó de otros, como un “morir de guerra” porque las guerras no sólo traen consigo la muerte a los combatientes a los combatientes en los frentes de batalla.
Gracias por tu post Reyes, me ha dado la oportunidad de redordarlo.
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La idea del suicidio siempre le rondó por la cabeza, se lo propuso a su primera mujer y lo consiguió con la segunda.
A Zweig le gustaba citar la frase de su admirado maestro Montaigne: “Cuanto más voluntaria la muerte, más bella. La vida depende de la voluntad de los otros; la muerte de la nuestra”.
Pero su suicidio podría ser calificado, y así él lo comentó de otros, como un “morir de guerra” porque las guerras no sólo traen consigo la muerte a los combatientes a los combatientes en los frentes de batalla.
Gracias por tu post Reyes, me ha dado la oportunidad de recordarlo.
De este buen escritor que recomiendas he leído “Carta a una desconocida”, pero lo que más me sorprendió de él fue su determinación: combatió el nazismo y fue un declarado pacifista.
La idea del suicidio siempre le rondó por la cabeza, se lo propuso a su primera mujer y lo consiguió con la segunda.
A Zweig le gustaba citar la frase de su admirado maestro Montaigne: “Cuanto más voluntaria la muerte, más bella. La vida depende de la voluntad de los otros; la muerte de la nuestra”.
Pero su suicidio podría ser calificado, y así él lo comentó de otros, como un “morir de guerra” porque las guerras no sólo traen consigo la muerte a los combatientes en los frentes de batalla.
Gracias por tu post Reyes, me ha dado la oportunidad de recordarlo.