“La taberna errante” de Chesterton

“La taberna errante” de G. K. Chesterton, aunque escrita hace tiempo, ha saltado de nuevo a la actualidad hasta convertirse en un libro de culto. El escritor británico llamado “el principe de las paradojas” desarrolla todas sus habilidades en esta novela de ficción. El autor situa la acción en Inglaterra y desde el primer instante nos traslada a la fábula: el paÃs se halla bajo el dominio oriental ya que TurquÃa ha ganado la guerra; dirige el paÃs un curioso predicador que ha impuesto la ley seca y el vegetarianismo, con la particularidad de que solamente se prohibe la venta de alcohol en las tabernas que no ostenten letrero indicador. Un capitán irlandés y un tabernero inglés se rebelan ante esta medida y rescatan un barril de ron, un queso y un letrero portátil, objetos con los que recorren Inglaterra acompañados de un simpático perro. Juntos se enfrentan a las autoridades y a otros curiosos personajes.
Con su estilo inconfundible Chesterton construye una novela divertidisima cuyos elementos son; el recurso a la paradoja, el cultivo de un humor inteligente y una fina sátira. La acción es abundante y da lugar a situaciones hilarantes, todas condimentadas con acertadas e incisivas reflexiones. Hay parábolas y metáforas ingeniosas junto a bellas descripciones.
El retrato psicológico de los protagonistas -en los que se puede hallar cierta similitud con Don Quijote y Sancho Panza- y del resto de personajes resulta magistral. El relato va cambiando de escenario constantemente y tiene un propósito claro: profundizar en una sana antropologÃa, destacar la sociabilidad del honbre, su buen humor y la necesidad de la diversión, asà como denunciar la superficialidad e incoherencia de algunas leyes. El libro es actual por su apelación al sentido común.
Una lectura adecuada para sonreir un poco ante estos tiempos de crisis.
“La taberna errante”
G. K. Chesterton
Acuarela/A Machado Ediciones
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1 Comentario
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Buen consejo: el humor y Cherterton un buen exponente.
Precisamente hace dÃas que volvà a leer “El hombre que fue jueves”, aunque no es mayoritariamente el humor lo que deja entrever, sà se puede apreciar su maestrÃa en la forma de abordar el relato.
Me anoto este que aconsejas, gracias Reyes.