A esta pregunta, entre otras, responde la escritora Nancy Huston en la entrevista que le hacen hoy en Babelia.
Completamente, contesta Nancy. Esta respuesta me resulta aún más curiosa si se tiene en cuenta que está casada con el filósofo Tzvetan Todorov.
La vida intelectual es la catástrofe de la literatura. Ésa es una de las razones de que no me interese mucho la literatura francesa contemporánea. Piensan demasiado. Son agotadores. Se han convertido en gente muy inteligente. Y la inteligencia es catastrófica para la literatura. Hacen falta también tonterías. Hay que ser un poco tonto. Para mí, escribir dentro de la piel de los niños fue un poco un ejercicio de tontería. No podía utilizar mi inteligencia. Yo soy muy inteligente, pero no podía utilizar mi inteligencia en esa novela. Los niños no podían tener ningún discurso teórico, ni emplear ninguna palabra de más de tres sílabas, ni servirse de la ironía, no se trataba de teorizar, sino de vivir la historia…
La novela nace del corazón, no de la cabeza, afirma también y explica que hace falta la ingenuidad para creerse los personajes, como la fascinación por los detalles a los que da mucha importancia.
Aún no he leído nada de esta escritora, pero me gustaría buscar su primera novela Las Variaciones Goldberg. Los primeros trabajos siempre están impregnados de una cierta frescura y, sin embargo, en ella parece que sucede al revés. Según dice su autora es una novela muy formal.
Uno de sus libros Marcas de nacimiento fue comentado aquí por Diana.
Me pregunto qué opinará de esto su marido, el gran teórico de la literatura…
Pero no le falta razón a Nancy Houston, si entendemos la inteligencia como una manera fría de acercarse a la escritura. Únicamente del cerebro no puede surgir nada apasionado ni fresco; para crear una historia viva hay que dejarse contaminar un poco por la intuición ciega y el corazón.
Me parece que esta señora es un poco tonta. Las mejores novelas del siglo XX (es decir, En busca del tiempo perdido y Ulises) son frutos de la inteligencia aunque se pretendan lo contrario. A esta señora habría que decirle que todo depende de la obra que salga, que de antemano no se puede defender nada. En fin, que siga escribiendo cosas para niños, mientras más pequeños mejor.
No tenía conocimiento de esta escritora, que se considera como “muy inteligente”. Tu reseña hace que despierte mi curiosidad para conocer su obra. Tomo nota.