Literatura de ultratumba
Si existe una vida después de la muerte, sin duda está en los libros. Y no sólo porque los personajes de ficción nos sobrevivan siempre a los autores (cosa que tiene poca gracia, vamos) sino porque en la ficción no existe la muerte, o mejor dicho, la muerte no es necesariamente el final, sino un punto de giro de la historia.
Me gustarÃa hablar aquà de literatura de terror, que es lo mismo que decir literatura de ultratumba, porque casi el noventa por ciento de estas historias tratan de muertos que no lo están tanto; de fantasmas, en una palabra. Fantasmas descarados que se aparecen con sus cuellos abiertos y sus ropas hechas jirones, y fantasmas retraÃdos que practican el travestismo poseyendo el cuerpo de una niña, las paredes de una casa o los engranajes de una máquina. Todos ellos han vuelto para reclamar justicia y para contar la verdad; ¿puede haber un fin más noble? Los no-muertos son buena gente, después de todo.
Y qué zombie más entrañable que el monstruo de Frankenstein. Ni siquiera era un muerto, sino un refrito de varios muertos, feo, idiota y sin más nombre que el cruel gentilicio de su creador. Pero su verdadera creadora se llamaba Mary Shelley y tenÃa diecinueve años cuando ella y su marido fueron sorprendidos por una tormenta en el lago Ginebra y tuvieron que correr a refugiarse en Villa Diodati. El anfitrión de aquella casa no era otro que el poeta Lord Byron, y según el mito a él se debe la ocurrencia, aquella noche del 16 de junio de 1816, de desafiarse a inventar la historia más terrorÃfica. Todo el episodio está lleno de nombres fabulosos: Fantasmagoriana (el libro cuya lectura les inspiró), Tambora (el volcán que provocó la tormenta), Galvanismo (la creencia pseudocientÃfica de que la electricidad podÃa insuflar vida a la materia muerta)…
Aunque de todos los nombres me quedo con Villa Diodati. La casa encantada. Porque si en alguna casa se han hospedado fantasmas a lo largo de la historia, sin duda ha sido en Villa Diodati. Por allà paseó el primer zombie, el de Shelley, y dio sus mordiscos el primer vampiro, el de Polidori. Dicen que John Milton también avistó las miriadas de almas torturadas del infierno a través de una de sus puertas entornadas…
…pero eso ya es otra historia.
Posts relacionados
- ¿Cómo se escribe un susto? (II)
- ¿Qué es la literatura?
- Tamazight
- “la historia comienza” de Amos Oz
- Julio Cortázar
8 Comentarios
Deje un comentario



Te felicito por tu post,Ismael. Es totalmente digno de ser el inaugural de este blog que compartimos. Un beso.
Esperamos ansiosos todas esas historias terrorÃficas que van a surgir de Villa Diodati y de tu pluma. Procuraremos abrir la puerta de esta casa por la noche o al menos, apagar las luces. Nos gusta estremecernos.
Buena entrada, un plato fuerte para empezar y sugerente esa Villa Diodati. Enhorabuena por abrir este espacio.
coincido con las compañeras, un hermoso post digno del inicio del blog
¡Gracias! No me di cuenta de que serÃa el primero, qué responsabilidad.
Intentaré mejorar con cada entrada. Un saludo a todos!
Cuando era niña me encantaban cuentos de fantasmas y aparecidos, sobre todo en noches lóbregas y con tormenta. Ahora un poco menos, porque veo tanto horror en la realidad que no lo busco más en los libros. Pero si deseas escribir sobre ese tema, estaré atenta para leerte.
Me ha gustado mucho tu entrada, querÃa seguir leyendo,engancha. ¡ ESTUPENDO!
holas disculpen nesecito un nombre pa un programa de radio k se va a tratar de material oscuro como psicofonias, leyendas urbanas, etc porfa me ayudan ……
suerte …
bye……