Los best-selleristas
Siempre que veo a un autor de best-seller en cualquier medio me pregunto cómo fueron sus comienzos. Es lo único que me atrae de estos autores de éxito porque, algún comienzo debieron tener. Por citar alguno, me gustó el de J.K. Rowing que, según contó en su dÃa, escribió la primera entrega de Harry Potter en un bar, en su casa no tenÃa calefacción, mientras su hijo dormÃa en el cochecito a su lado. Ahora es más rica que la reina de Inglaterra, pero no importa. Te alegras lo mismo que si el premio gordo de la loterÃa le toca alguien muy pobre.
Confieso que no soy lectora de best-seller, no me gusta que me creen expectativas que me hacen, si leo alguno, quedar insatisfecha, además de no disfrutar de su lectura al buscar, mientras leo, aciertos que justifiquen su éxito.
Tampoco me gusta que un autor de éxito, si de verdad es escritor, no experimente con la literatura y se reinvente, en vez de adoptar siempre la misma fórmula para aumentar su fortuna y la de las multinacionales. Ken Follet dice en una entrevista que empezó a escribir para poder reparar su coche. Al mismo tiempo, se jacta de que sus agentes ya han negociado en Francfort los adelantos de los tres libros que escribirá de aquà a siete años.
No sé si la explicación de estos comienzos es un marketing más, que ha hecho que muchas personas se lancen a escribir, o es verdad. De todos modos, pienso que de alguna circunstancia debieron partir y darse a conocer.
También creo que algo genial deben poseer estos escritores, no sé si porque la Rowling ha dirigido su escritura a la poderosa imaginación de los niños o porque veo como engancha en niños y en menos niños. Como la escena que presencié hace unos dÃas.
Estaba sentada, descansando mis pies después de una prolongada visita al museo del Prado, en un banco de los jardines y, a la altura de mi mirada, veo venir hacia mà un pantalón con la cremallera abierta. No, no piensen mal, por favor. Levanté la cabeza y pude contemplar a una mujer alta, metidita en carnes que iba caminando y leyendo al mismo tiempo el último ejemplar de Harry Potter.
Le hice señas, se subió la cremallera, pero no pude resistir darme la vuelta en mi asiento para observar si lo próximo, debido a su ensimismamiento, serÃa chocarse con una estatua de hierro de Igor Mitoraj que esos dÃas poblaban todo el paseo.
No es mi intención con este post ofender lo más mÃnimo a quien sea devoto de esta literatura. Muy al contrario, pido por favor que me saquen de mi ignorancia porque, es el único caso en el que no me apetece conquistar la lectura de un libro.
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5 Comentarios
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A mi me pasa algo parecido con los best-sellers, aunque leo algunos, procuro seleccionarlos, pues en principio no me gusta ser gregaria, ni leer lo que todo el mundo. Pienso que estamos inmersos en un circuito cerrado, totalmente mercantilizado y que aunque sean tÃmidos intentos, vale la pena descubrir a nuevos autores.
Tengo los mismos prejuicios que tú con los best-sellers y sinceramente, creo que no son infundados. Los best-sellers pretenden llegar a la gente que no lee habitualmente o por lo menos con la misma pasión y entrega, que los aficionados a la Literatura. Por lo tanto, no se puede innovar tanto, ni detenerse a paladear ciertos detalles. De todas formas, tienen el mérito de la agilidad y la sencillez, que de vez en cuando no viene mal. A mà me pasa algo parecido con Lorenzo Silva. Una especie de best-sellers español. En principio, no me interesa. Pero tres libros suyos que han caÃdo en mis manos, tres libros que he devorado de pe a pa. Algo tendrá. Algo tendrán.
Gracias por vuestras opiniones. Me has recordado Isabel algo que se me escapó al escribir el post y lo reitero. Veo muy positivo el que contribuyan a crear hábitos de lectura. Si hay muchos niños que con Harry Potter lo han contraÃdo ¡bienvenidos sean los best-sellers.
Creo que toda aquella persona, llámese escritor, que ha sido best-sellers, imagino que, lógicamente empezarÃa más o menos como nosotras.Según he leÃdo, no recuerdo dónde, “el escritor es escritor cuando tiene lectores”. Tal vez, estos fulgurantes best encontraron a un mecenas “marketing”. No discuto si es buen o mal escritor. Que de todo hay en la viña del señor. Lo que sà he observado que después de ese gran best-seller una mayorÃa no llegan a pertenecer a la saga de escritores de fama internacioonal que permanecen en el recuerdo.
Entre mis favoritos tampoco hay ningún bestseller, pero si los leo de vez en cuando, cuando la crÃtica me pica la curiosidad.