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Mil y un preguntas

Pensando en estos días en el origen de las manifestaciones artísticas del hombre, como un rasgo esencial y definitorio de la especie humana, me nace la curiosidad de averiguar de dónde y cuándo proceden la poesía y la música, como fenómenos artísticos pertenecientes a familias que a mí me parecen estrechamente emparentadas. Dos modos de intercambio, dos lenguajes que se producen entre personas. Que nacen de la necesidad del artista -¿cómo será la necesidad de otros artistas, si es que yo lo soy?- y se instalan en la del receptor -¿es diferente la necesidad del artista de la del receptor de su mensaje?. Y otra más, ¿somos todas las personas capaces de producir arte?. ¿Y de saborearlo?. ¿Qué es lo que determina la cualidad artística de la poesía o de la música? ¿Es una cuestión de calidad del resultado o tiene que ver con la intención?¿De quién, la intención: del artista o del receptor?¿Quién juzga la calidad?

Lanzo al respetable estas preguntas, y pido todas las respuestas posibles. Habrá tantas como personas que deseen responder. Algun@s, incluso, dispondréis de más de una. Me interesa abrir este debate, que se conecta con una idea extendida de que la capacidad de producir y disfrutar de la poesía o la música corresponde a una cierta -e indefinida- élite intelectual y que por ello no está al alcance de cualquier bípedo. Y se produce en el no iniciado una sensación de inaccesibilidad y distanciamiento, un poco tintada de prejuicio hacia lo supuestamente complejo. A mí no me gusta esa aureola de distinción de la poesía, la música u otras artes. Me parece un engaño, tanto de quienes lo fomentan como de quienes lo aceptan. ¿Porqué creéis que actúan así unos y otros? ¿Cómo se puede romper esa barrera? ¿Conviene romperla?

Me come la ansiedad por conocer vuestra opinión.

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4 Comentarios

Isabel Mallen dejó un comentario el 16 Noviembre 2007 a las 12:54
  1. Desdeluego son mil y una por las que cada una contienen, intentaré contestar a ésta una y primera tuya.
    No creo que todas las personas seamos capaces de producir arte desde el concepto general que se tiene de él. Sobre todo concebido como esa aureola de distinción que comentas.
    Yo sólo sé qué es el arte para mí: una sensación que es capaz de transportarme a otros espacios sensoriales. Y para esto, para recibirlo, no hacen falta muchas cosas, sólo algo de sensibilidad.
    Otra cosa es producirlo, esto, además de sensibilidad, requiere esfuerzo y conocimiento y me refiero a los que nos esforzamos, en este caso desde la escritura, no a los que han sido tocado por una varita mágica para cantar con una voz maravillosa o pintar como los ángeles y escribir como aquellos a los que cada uno admira.
    Sí creo en el esfuerzo de intentarlo porque en él va incluido la comprensión que da el conocer.
    Yo nunca estoy contenta con lo que hago ni creo tenga capacidad para transmitirlo, pero a la menor oportunidad lo voy a seguir intentando. Creo que tenemos capacidades que no conocemos y mientras esté aquí voy a seguir explorando.

Marissa Tamayo dejó un comentario el 16 Noviembre 2007 a las 17:47
  1. Estoy de acuerdo con Isabel, se requiere de sensibilidad y conocimiento para producir arte. Y para apreciarlo también, sobre todo la poesía, en mi opinión se requiere un estado emocional dispuesto a escuchar el canto de las musas. En cambio, la música tiene un idioma universal que toca a todo los humanos, incluso a los sordos.

Judy Garcia Allende dejó un comentario el 17 Noviembre 2007 a las 14:57
  1. Saludos!!

    Se trata de Mil y una preguntas… ésas que se formulan diariamente en el ámbito literario. Las contestaciones, como anticipas serán diversas y amplísimas. Dejo aquí cómo lo veo yo… que no significa que ES la forma correcta, sino una de las muchas interpretaciones que puedes encontrar.

    Poesía y música son (como dice una poeta borincana) “de un pájaro, las dos alas”.
    Históricamente han estado emparentadas, hasta el punto de que son totalmente complementarias.

    La lírica, expresión más antigua de la poesía, tomó su nombre de la costumbre de acompañar los versos con una lira o instrumento musical. Los poetas, los trovadores, los juglares, no han hecho otra cosa que “cantar y contar” el acontecer diario, los romances, las quejas y noticias de la época.

    La poesía es uno de los pocos géneros sometidos a unas reglas de medida y sonidos particulares. Por lo tanto, poesía es a música, lo mismo que la música a la poesía…ambas requieren “lírica” o letras, pero atendiendo al ritmo y a la musicalidad que producen las distintas combinaciones.

    ¿Quiénes pueden ser poetas? ¿Quiénes músicos? ¿Se nace o se hace este talento? Vaya usted a saber. Los genios más grandes en ambas campos han sido desertores escolares, por ejemplo. Porque el verdadero talento no viene de afuera, sino de adentro. Y sí, se depura, se mejora, se refina; pero es parte del equipaje con el que llegamos al mundo.

    ¿Eres tú un artista? ¿Quién lo es? Quizás todo aquel que puede expresar la maravilla del lenguaje por medio de la palabra escrita, cantada, y sentida… muy sentida en lo profundo del corazón.

    Judy García Allende

Ramon Ocampo dejó un comentario el 18 Noviembre 2007 a las 20:36
  1. El hombre es el y su circunstancia, palabras de Ortega y Gaser, sabias donde las haya.

    No creo yo que todos los hombres estemos CAPACITADOS para disfrutar de las diferentes manifestaciones artísticas, pero no por ningún tipo de inferioridad subyacente de algunos sobre otros sino por una simple cuestión de posibilidad de acceso a la formación necesaria para la apreciación artística.

    El otro día llevé a mi hija de seis años y a dos de sus amiguitas al Museo de la la Ciencia, aquí en Barcelona. Mientras ellas correteaban de un instrumento musical a otro, en una exposición dedicada a la música, yo me vi atrapado por unas gráficas interesantes: unos “scaners” (no soy capaz de recordar la técnica diagnóstica exacta, mil disculpas) me presentaban la actividad cerebral de dos personas ante la ejecución de la novena sinfonía de Dvorak. Mientras que en uno de los gráficos, el de una persona “normal”, aparecían una serie de zonas “iluminadas” por la actividad eléctrica del cerebro en el otro, correspondiente a un músico, aparecía una explosión de colores realmente impresionante (por lo que representaba en términos de actividad).

    He aquí entonces una respuesta que, con todo el peso de la evidencia científica nos dice que, en efecto, no todos podemos disfrutar del arte -de la música al menos- de igual manera.

    Cuestión de circunstancias.

    Ahora bien, ¿son -en principio- capaces todas las personas de producir arte? el arte es, básicamente (como ya ha comentado alguien más en este foro) sensibilidad y conocimiento. Yo lo diría diferente, sin por ello cambiar el sentido: el arte es la expresión de una sensación a través de las convenciones marcadas por una determinada disciplina expresiva.

    Creo que todos sabemos por propia experiencia que la adquisición de conocimientos no resulta igual de fácil para todos. De la misma manera el alcanzar ciertas cotas de conocimiento requiere no sólo cierta capacidad sino, también, el esfuerzo (más o menos placentero) consciente de quien aboga por alcanzarlas. Quedan entonces las cosas de tal manera que, a mi entender, cualquiera con dedicación y esfuerzo puede desarrollar habilidades expresivas en cualquier campo del arte. Sin embargo, el parnaso sólo esta reservado a aquellos que desarrollan los talentos naturales -sensibilidad y comprensión interior- con unos conocimientos adquiridos con esfuerzo (evitemos caer en el caricaturizado Mozart de la película “Amadeus”) y una voluntad, nacida de la necesidad interior, de comunicar esa sensación diferencial por el percibida.

    ¿Eres tu un artista?, ¿Lo soy yo? y, si no es así, ¿tenemos alguna oportunidad de alcanzar esta distinguida etiqueta?. Creo que son preguntas sin respuesta absoluta. Todo depende.

    Cuestión de circunstancias.

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