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Nueva York y la Generación del 27

En la primavera del año 2.003 viajo por primera vez a los Estados Unidos, destino la gran urbe: Nueva York.

Durante mi estancia pude comprobar que es una ciudad palpitante, llena de vida. Cierro los ojos. Aún recuerdo su olor, ese olor característico a hollín, las humaredas que se escapan por las rejillas de ventilación del Metro, los sonidos metálicos que produce su rodamiento al deslizarse por las enmarañadas entrañas de la urbe. Las bulliciosas calles y avenidas, dónde impera el ruidoso tráfico, acompasando esta singular orquesta los claxon y sirenas. Las inesperadas lloviznas primaverales. El encanto de la noche neoyorkina: sus calles quedan casi desiertas. Contemplo los edificios con sus ventanas iluminadas, imagino que miles de ojos me contemplan. La densa niebla va descendiendo lentamente, envolviendo con su manto a los rascacielos hasta convertir a la ciudad en un espectáculo irreal y maravilloso. Sencillamente me cautivó, próximamente volveré para perderme de nuevo entre sus calles.

Creo que la fascinación que ejerce la ciudad de Nueva York a la mayoría de las personas que la visitamos parece que, afecta aún más a la sensibilidad que poseen los escritores; es como un imán y su fuerza estimulante provoca reacciones. No es de extrañar que muchos literatos y poetas decidan afincarse y surjan constantemente novelas de “ inmigrantes”, como la gran obra “Llámalo sueño” (1.934) de Henry Roth (1.906-1.985). El escritor y profesor gaditano Gerardo Piña Rosales (1.948), actual Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, es el autor de una obra titulada “Antología de escritores españoles en los estados Unidos” (2.007). Este libro recoge poesías, cuentos y una selección de novelas, de unos treinta autores españoles que estuvieron viviendo, y algunos, han fijado su residencia en la City.

Son muchos los escritores españoles que, tras estancias de distinta duración en Nueva York, han sentido el impulso de escribir sus impresiones y experiencias en la ciudad de los rascacielos, entre los muchos destacaré los de la Generación del 27: Federico García Lorca, Salinas, Jorge Guillén, Cernuda, Juan Ramón Jiménez, entre otros.

La figura de García Lorca (1.898-1.936) es un buen referente. Su paso por la ciudad de Nueva York supuso un antes y un después en su trayectoria. Pudo captar en unos meses la esencia misma de la ciudad. “Poeta en Nueva York” está considerada como su mejor obra.

La llegada de Lorca al puerto de Nueva York acaeció un 25 de junio de 1.929, acababa de cumplir 31 años. Oficialmente se dijo que iba a aprender el idioma inglés como Becario en la Universidad de Columbia; sin embargo, se rumoreó que en realidad fueron otros los motivos que le llevaron hasta allí. Durante su estancia vivió en la Residencia para Estudiantes John Jay. En este lugar escribió los poemas que se incluyeron en “Poeta en Nueva York”, y que nunca vio publicados.

Al igual que otros escritores que fueron a la City, esta ciudad dejó tal huella en el poeta que consideró su viaje:” la experiencia más útil de mi vida”.

Ese año de 1.929, en Octubre, sucede el “crack” de Wall Street, y sume a la nación en la Gran Depresión. Sin embargo, surge el renacimiento de Harlem y su cultura, la construcción de referentes arquitectónicos como el Empire State Building, el Chrysler y el Rockefeller Center.

Aún hoy día muchos lugares permanecen inalterables, y otros se han ido adaptando a las actuales infraestructuras. Nueva York es una ciudad que se reinventa constantemente. Puede decirse que se puede ver y sentir un poquito de todo: un trocito de realidad, otro de fascinación y un montón de creatividad. Son los ingredientes que se pueden encontrar en sus calles. Son perfectas para pasear, acaso, deambular durante horas admirando el paraíso arquitectónico: los altos rascacielos, las largas y anchas avenidas y el continuo fluir de la gente. El corazón de la City palpita las 24 horas del día.

La experiencia y confesiones de García Lorca quedaron plasmadas en “Poeta en Nueva York”, un poemario que es fruto de una intensa estancia del poeta y dramaturgo en la ciudad de los rascacielos. Expresa con imágenes apocalípticas y surreales su horror ante una civilización mecánica de la que, además, deplora sus injusticas sociales. A pesar de todo, siente admiración por ciertos aspectos de la cultura neoyorkina, y la fascinación que le invadió ante su inconmensurable poder.

Nueva York siempre ha sido una ciudad literaria. Si te consideras escritor, poeta, lector u oyente, hay entretenimiento para todos los gustos. Como capital del mundo editorial de los Estados Unidos, Nueva York crea estrellas literarias. Sin embargo, no tienes que formar parte de los círculos de las letras para disfrutar de la Literatura, siempre hay un sitio al que acudir. Los recitales son un pasatiempo popular. También hay lugares dónde se leen las obras de poetas y novelistas fallecidos, en los denominados “Recitales de Maratón”, una tradición muy neoyorkina.

Actualmente en 14th Street (Calle 14) puedes encontrar dos librerías que venden exclusivamente obras escritas en español.

En enero de 1.930, García Lorca abandona para siempre Nueva York. Como bagaje lleva un poemario, clave en la Literatura Española del siglo XX.

Su obra “Poeta en Nueva York” fue publicada por primera vez en 1.940, a los cuatro años de su fusilamiento durante la Guerra Civil Española. La primera edicición apareció similtáneamente en Méjico y Estados Unidos.

Por las calles de Manhattan, contada entre otros por Lorca, nunca han dejado de resonar las voces de los escritores españoles.

Obra: “Llámalo Sueño” de Henry Roth (Alfaguara 2.004)

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5 Comentarios

Berenice dejó un comentario el 16 Abril 2008 a las 10:14
  1. Me gusta mucho este blog, tiene información en muchas casos interesante.

    Lo que sí podría reprochar es que no se justifique el texto… La presentación mejoraría con creces y llamaría más la atención. Sólo como sugerencia.

Raquel dejó un comentario el 17 Abril 2008 a las 23:42
  1. José Hierro también tiene sus Cuadernos de Nueva York. Por cierto, ¿No te pareció que ya conocías la ciudad por las películas?

Elisa I. Mellado dejó un comentario el 27 Abril 2008 a las 23:45
  1. Amiga Raquel, perdona mi omisión de José Hierro.
    Sinceramente, cuando visité Nueva York me quedé sorprendida, ya que llevaba una idea equivocada, precisamente por lo que había visto en las películas, siempre suelen reflejar las mismas panorámicas. Andar sus largas avenidas, callejear por la “Gran Manzana”, sentir a flor de piel su ritmo, es otra cosa. Hay que vivirlo.

M.C.M. dejó un comentario el 12 Mayo 2008 a las 14:08
  1. Gracias, Elisa, viajera incansable, porque aprovechas los detalles literarios más relevantes que encuentras en tus viajes, para deleitarnos con tus historias y contarnos tus impresiones de tal manera, que nos haces soñar a los lectores con haber estado allí también. Por cierto,…¡cualquiera sabe dónde andarás ahora! ….

Elisa I. Mellado dejó un comentario el 16 Mayo 2008 a las 10:38
  1. Amiga, no te has equivocado, he llegado hace unos días de mi periplo por la fascinante Túnez, ya sabes que llevo un año muy “movidito”. Gracias por tus palabras.
    Mañana vuelo de nuevo hacia Lanzarote, te llamaré. Besitos.

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