Remedios para el insomnio
“Estamos hechos de la misma materia que nuestros sueños”
William Shakespeare
Más que enfocarnos en la insípida actividad fisiológica del acto de dormir, que infiere el estado de reposo uniforme del organismo, nos abocaremos al talante alegórico de soñar; la gracia de tener un sueño. Los eruditos describen al proceso de soñar como aquel que nos sumerge en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y/o sensaciones. Si bien, el acto es el mismo, la forma de adentrarnos en ese fantástico mundo puede variar considerablemente.
Tal vez la más trillada de todas, sea disponerse a dormir. Y bueno, si esta es la ruta elegida para soñar, es apropiado realizar dicha actividad en casa y por la noche; es decir, no parece recomendable dormir en lecho ajeno u horas de trabajo, ya que, dependiendo de las circunstancias, en lugar del ansiado sueño podríamos tropezar con fatídica pesadilla.
Para dormir, las abuelas sugerían con excesivo pudor, que el acto fuese precedido por un vaso con leche tibia… Quizá en el albor y hervor lácteo, homologaban pureza y calidez para ofrendarse y transitar por el insondable territorio de Hipnos (sueño) y su gemelo Tantatos (muerte de toque leve). Lanzarse a atrapar un sueño por esta vía, sin duda presenta el fastidio que ejerce Moros (destino); otro de los míticos hijos de la noche (Nix). Por tanto, el sueño se torna impredecible y sujeto a la fatalidad o la fortuna que urde el subconsciente; quien no siempre nos dirige a buen destino. “La noche nos impone su tarea / mágica, destejer el universo…” dice Borges en su poema “El sueño”, y en este desasir la realidad de la entelequia, no hay método de asegurar el desenlace deseado.
Un atajo para atravesar por el universo onírico lo encontramos en los llamados “sueños de opio” por los que no pocas veces fue enjuiciado Poe y que fueron perpetuados por Julián de Casal en “La canción de la morfina”: “Amantes de la quimera / yo calmaré vuestro mal / soy la dicha artificial / que es la dicha verdadera”… “Y ofrezco al mortal deseo / del ser que hirió ruda suerte / con la calma de la Muerte, / la dulzura del Leteo”… En fin, supongo que no será casual que la palabra morfina derive del legendario Morfeo, señor del sueño, del sopor, del letargo y la forma.
Soñar bajo este artificio, probablemente nos conduzca a lo expuesto por Charles Baudelaire, quien a propósito del opio comenta: “El opio da un sentido mágico a todos los tintes y hace vibrar todos los ruidos con significativa sonoridad. Algunas veces, perspectivas magníficas, llenas de color y de luz, se abren súbitamente en sus paisajes, y se ve aparecer en el fondo de sus horizontes arquitecturas vaporizadas por la distancia, donde el sol arroja lluvias de oro.” Tentadora propuesta… sin duda atrayente. Sin embargo, para efectos prácticos, soñar bajo el influjo psicodélico presenta algunos inconvenientes. El más elemental, será contravenir el viejo adagio y principio fundamental que señala que, “soñar no cuesta nada”. En evidencia, los opioides arrastran un costo excesivo por su carácter ilícito. En fin, supongo que esto no pasará de ser una incomodidad más para aquellos a quien no perturba alcanzar sus sueños a cualquier precio.
Finalmente, llegamos a la forma más espléndida de soñar: el insomnio. Sí, es indudable que los sueños imposibles lo producen. Así, hágase de una ilusión y, a diferencia de lo que ocurre en las fases normales del sueño (movimientos oculares rápidos), apréciela fija, profundamente. Extravíe la mirada en el infinito con tal de verle la punta. Pierda peso y aligere cargos de consciencia por si fuera preciso salir volando en su busca. Empéñese, pero no se venda. Evite el uso de lanolina y humectantes hasta que la piel se agriete. Después, trabaje con vigor para alcanzarlo; sin duda las rajaduras dérmicas evitarán que con facilidad se escurra entre sus manos. Hasta ahí todo bien pero… no se agobie por el resultado… Después de todo, habría dicho Harry Mulisch (El descubrimiento del cielo): “Cuando lo consigues, deja de ser lo que querías conseguir y se convierte en lo conseguido. En realidad pierdes lo que ganas…”
José Gutiérrez Llama
Foto: “Atrapa sueños”
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8 Comentarios
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Absolutamente de acuerdo con la frase de Shakespeare, sí estamos hechos de la materia de nuestros sueños, es la ilusión, impulso vital, igual de importantes que la vida cotidiana que nos rodea, y sí ,los imposibles producen insomnios. Buena filosofía la de no caer en la desesperación ni lanzar gritos, pero quien sabe, si cuando lo consigues, tocas el cielo con las manos.
Realmente, desconozco los remedios para el insomnio
porque nunca he padecido la falta de sueño a la hora de dormir; sino todo lo contrario, unos deseos inmensos de mantenerme “soñando despierta” sin querer irme a dormir…en eso sí tengo expertiz… jajajajaa
Buen artículo, compañero. Muy bueno. Robo la frase de “buen articulista” y te la estampo a ti con merecido derecho.
Solo añadiré (porque si no añado, dejo de soñar) que a la cita de Shakespeare muy bien podría acompañarla otra:
“y en el mundo,en conclusión,
todos sueñan lo que son
aunque ninguno lo entiende.
……..
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción.
Y el mayor bien es pequeño…
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”.
Ah! No son míos los versos, jajaja
¿Sabes? Calderón es otro de mis “panas”;
así que no podía dejarlo fuera de un tema
de su predilección.
Cumplida la encomienda onírica puedo decir
que negarse a soñar es desperdiciar una gran
oportunidad de conocer e incluso alcanzar
lo que llevamos muy adentro. !Que viva el insomnio!
Un abrazo.
Ana, aprecio mucho tus comentarios… y sí, con toda seguridad alcanzar un sueño debe ser algo fantástico…
Judy, mi querida mujer, ¿acaso podría esperar menos de ti?… además de la clásica calidez con que me acoges, ahora has puesto un complemento perfecto a este asunto… un beso.
Mi querido escritor yo
Me quedo con la forma más esplendida de soñar el Insomnio.
Me parece que de esa manera puedes llegar a que esos sueños se hagan realidad y en una de esas puedas tocar el cielo
felicidades Pepe por regalarnos estos grandes remedio este en particular a mi me queda muy bien.y soñar ya sea dormido o despierto es maravilloso
Hola estoy creando un periódico digital y me gustaría que colaborases conmigo.
Agrégame a Messenger y hablamos.
Un saludo. Jose Guillermo. Lonuestro27@hotmail.com
Muy bueno, Pepe. Me he reido un montón.
Ya no se que prefiero, sí soñar dormido y que sea un final dictado por el subconsciente, o soñar despierto y que el final lo decida mi consciente.
gran realato, como siempre y para no variar, creativo y con citas precisas.
Me ha gustado tu post, al igual que los otros. Has dado con el dedo en la llaga, aunque el remedio más sencillo para dormir es tener sueño, y además de placentero incluir el soñar. Yo padezco de insomnio y te puedo decir que a veces hasta lo disfruto, ya que estoy en pleno consciente, “viva”, y puedo soñar despierta disfrutando al máximo. Me considero una soñadora empedernida y afortunada ya que, pocos son, mis sueños se ven cumplidos.