Siete palabras
Augusto Monterroso es el maestro indiscutible del llamado: relato breve, microcuento, cuento brevísimo, minicuento, minificción, microrrelato…
Considerado, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX , ya no un puro ejercicio de estilo, sino un género idóneo que desarrolla la estética postmodernista. Se caracteriza por su: brevedad, intensidad, economía, unidad de género, unidad de efecto y desenlace inmediato.
Dolores M. Koch introduce una diferenciación que encuentro interesante: “en el minicuento los hechos narrados, más o menos realistas, llegan a una situación que se resuelve por medio de un acontecimiento o acción concreta. Por el contrario, el verdadero desenlace del micro-relato no se basa en una acción, sino en una idea, un pensamiento”.
Y de acuerdo con la crítica especializada, en los micro-relatos se fusionan géneros, de modo que, participan de características propias del poema o el ensayo.
Con estas siete palabras Augusto Monterroso logró encerrar la visión del mundo en unas pocas líneas:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Esta maravilla de economía de palabras tuvo su origen que se cuenta en un libro, “La mano de la hormiga” de Antonio Fdez. Ferrer en Fugaz Ediciones.
Si no recuerdo mal es algo así: Monterroso tenía un amigo de complexión robusta y bastante hablador. Una noche Monterroso se quedó dormido mientras lo escuchaba. Comentando el suceso a otro amigo le dijo “-¿Sabes que cuando desperté todavía estaba allí este dinosaurio?”.
Su obra destaca por esa aparente sencillez. Como el mismo señala: “la búsqueda de un perfeccionamiento que no se note”.
Con un espléndido manejo de la caricatura y el sentido del humor, tras la máscara del sarcasmo defiende su derecho a jugar su juego –la escritura. Como se puede apreciar en este otro micro-relato suyo:
El salto cualitativo
-¿No habrá una especie aparte de la humana –dijo ella enfurecida arrojando el periódico al bote de la basura- a la cual poder pasarse?.
-Y por qué no a la humana –dijo él.
Posts relacionados
- Vocales
- El matiz de las palabras
- Oxímoron
- “Una voz absolutamente inconfudible”: Gloria Fuertes
- Literatura Barroca en Canarias: siglos XVII al XVIII
3 Comentarios
Deje un comentario



Creo que los microrrelatos se extienden cada vez más entre escritores y lectores. A mí en concreto, me han conquistado, he leído microrrelatos misteriosos, líricos y poéticos, reflexivos, humorísticos…
Yo recomiendo las antologías de microrrelatos o de relatos a quienes no tienen tiempo y les gusta leer, no tienen que seguir el hilo de la historia.
Es genial, “la busqueda de un perfeccionamiento que no se note”, pero que al escritor le cuesta como escalar una montaña.
Respecto a la micro o mini literatura:
Lo bueno si breve, dos veces bueno y lo malo si breve: mejor.
Escribir microrelatos parece que es fácil, ya que simplemente cuentas un momento fugaz en unas pocas palabras, pero ¡qué dificil es hacer lo fácil!
Me encantan leerlos al igual que los haikus.