La función de la idea inspiradora, ese algo indeterminado que nos llama la atención y que despierta en nosotros el deseo de crear una historia, es la de poner en marcha la narración y seguir su evolución permitiéndonos descubrir todas sus implicaciones. A medida que la desarrolla, el escritor imagina anécdotas que recrean determinadas situaciones; coloca en ellas a personajes a los que ha dotado de un carácter que considera representativo e imagina sus reacciones. Poco a poco, de episodio en episodio, capítulo a capítulo o párrafo a párrafo, van cambiando diferentes aspectos del personaje hasta que llega un momento en que se produce un cambio completo e irreversible. De esta forma, el mundo ficticio de la narración crece, los distintos acontecimientos se enlazan entre sí y la historia se construye a sí misma, hasta llegar al momento crucial de toda narración: el desenlace, ese cambio ...
Archivado en:
General
Tags:
estructura, historia, idea controladora, idea inspiradora, narración, valor literario




