Para estas Navidades propongo releer a los clásicos, en sus páginas está lo nuevo y lo viejo, esas palabras que siempre nos dicen más de lo que está escrito. Nunca pasan de moda. Como el abanico es tan amplio sugiero solo a algunos.
Para los amantes del drama y de las emociones fuertes incluiría a Shakespeare, quizá “Otelo”. También repasaría “Crimen y castigo” de Dostowiesky para revivir el remordimiento de Raskolnikof, como pocos escritores lo han hecho.
Quizá haría una incursión en el teatro español y del amplio repertorio que tenemos escogería “La vida es sueño” de Calderón de Barca. Con esta lectura pasaremos bien la Navidad.
Como herramienta para refrescar el estilo narrativo, breve y preciso, destacaría los cuentos de Chejov y “Narraciones extraordinarias” de Edgar Allan Poe, que al calor de una chimenea y envueltos en una manta nos devolverán recuerdos de la infancia.
A los apasionados por las historias de amor les recomendaría volver a adentrarse en “Ana Karenina” de Tolstoi, así como “Cumbres Borrascosas” de Emily Bronte. Allí hay retratos de mujeres, difíciles de igualar.

Y no podía faltar la poesía. Aquí escojo a un poeta más reciente: José Angel Valente y su Antología Poética “El fulgor”. Aunque encuadrado en la llamada “generación de los 50″, el tomó un camino diferente y supo crear su propio espacio poético.
Y ¡Felices Navidad! entre libros…..